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Empleados trabajan en una fábrica de baterías de litio en la provincia china de Anhui.

Se prevé que los controles de exportación de EE.UU. sobre el tungsteno y la «masa negra» de baterías presionen a las empresas de reciclaje chinas

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  • Categoría de la entrada:Resto del Mundo
  • Última modificación de la entrada:septiembre 1, 2026

La nueva medida de Washington, con una vigencia de un año, reserva el material para compradores nacionales; sin embargo, los analistas señalan que la limitada capacidad de procesamiento obstaculiza los esfuerzos por crear cadenas de suministro.

Ante la decisión de Washington de garantizar que la chatarra de tungsteno y la «masa negra» de baterías de iones de litio permanezcan en Estados Unidos, los analistas advierten que las nuevas restricciones privarán a las refinerías chinas de una fuente de materia prima de menor costo y llevarán a Beijing a buscar suministros alternativos.

Asimismo, señalaron que China podría acelerar el reciclaje interno y utilizar como medida de presión sus propios controles de exportación sobre tierras raras e imanes.

El jueves, la administración del presidente estadounidense Donald Trump prohibió la exportación de chatarra de tungsteno y de masa negra de baterías (el residuo triturado de baterías usadas que puede procesarse para recuperar materiales valiosos como litio, níquel y cobalto).

El tungsteno, conocido por su densidad, resistencia y un punto de fusión excepcionalmente alto, se utiliza ampliamente en semiconductores, chips de inteligencia artificial, equipos aeroespaciales y armamento.

La directiva, vigente durante un año, exige a los proveedores ofrecer el 100% de su producción mensual de chatarra de tungsteno y masa negra a compradores estadounidenses y mantener dichos materiales dentro del país.

Esta orden representa el intento más reciente de Washington por reforzar su cadena de suministro de recursos estratégicos, tras la imposición por parte de China —en febrero de 2025— de controles a la exportación de diversos productos de tungsteno y la exigencia de que los exportadores obtuvieran licencias gubernamentales.