El establecimiento, que no cuenta con personal, abrió sus puertas el jueves en Harbour City.
Cuando los clientes entran en la nueva tienda insignia de Rokid en Hong Kong, no se encuentran con dependientes dispuestos a atenderlos, sino con pantallas luminosas y un sistema robótico que los espera a la salida.
En lo que esta empresa china —pionera en dispositivos de realidad aumentada (RA)— ha denominado un experimento de venta minorista «sin intervención humana», los clientes realizan todo el proceso por su cuenta: prueban gafas inteligentes equipadas con inteligencia artificial, efectúan el pago a través de una pantalla y reciben sus nuevos dispositivos directamente de un sistema automatizado al salir. En ningún momento interviene personal de ventas.
Este establecimiento sin personal, inaugurado el jueves en el centro comercial Harbour City, es el primero de su clase en el sector global de las gafas inteligentes, según afirma Zoro Shao, vicepresidente y director de negocios internacionales de Rokid.
La empresa espera que este modelo automatizado le permita diferenciarse de la competencia en su proceso de expansión internacional. Durante un periodo de prueba, la tienda vendió entre cinco y seis pares de estos dispositivos —con un precio de 4.688 dólares de Hong Kong (unos 599 dólares estadounidenses) cada uno— al día, superando con creces las expectativas internas, señaló Shao.

