La medida busca facilitar la cotización de empresas de IA de «alta calidad» que aún no han alcanzado «cierto volumen de ingresos».
La Bolsa de Valores de Shanghái (SSE) ha aclarado las normas para que los desarrolladores de modelos de inteligencia artificial (IA) que aún no generan beneficios puedan salir a bolsa, en un momento en que las empresas chinas de modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) buscan desesperadamente nuevo capital en medio de una intensa carrera frente a los laboratorios estadounidenses.
Los desarrolladores de LLM podrán salir a bolsa en el Star Market de Shanghái cumpliendo una serie de requisitos de cotización; entre ellos, contar con una capitalización bursátil prevista de al menos 4.000 millones de yuanes (591 millones de dólares estadounidenses) y satisfacer ciertos criterios de potencial de mercado, según un comunicado emitido por la bolsa el miércoles.
La iniciativa tiene como objetivo apoyar la salida a bolsa de empresas de IA de «alta calidad» que todavía no han logrado generar «cierto volumen de ingresos», según el comunicado.
Las empresas de IA autorizadas a cotizar bajo estas normas deberán haber lanzado y operado a gran escala al menos un producto basado en LLM, además de haber establecido «acuerdos claros de comercialización», indica el comunicado.
Los LLM se han «convertido en el eje central de la competencia tecnológica mundial», señaló la SSE en una publicación aparte en WeChat ese mismo día. Las empresas deben mantener esfuerzos sostenidos e intensos de investigación y desarrollo, realizar inversiones en potencia de cálculo y contar con talento especializado, además de tener una «necesidad urgente de apoyo por parte de los mercados de capitales», añadía la publicación en WeChat.

Asimismo, el miércoles, la SSE modificó las normas del Star Market para facilitar la cotización de empresas de otros sectores —incluidos la tecnología cuántica, la biomedicina, la energía de hidrógeno y de fusión nuclear, las interfaces cerebro-computadora, la robótica y las comunicaciones móviles de sexta generación (6G)— con el fin de «apoyar la autosuficiencia y el fortalecimiento propios de alto nivel en ciencia y tecnología».

