FusionAlpha es un simulador diseñado para ayudar a los desarrolladores a probar diseños de reactores en ordenadores antes de emprender costosos experimentos físicos.
Durante décadas, la energía de fusión ha estado en el horizonte de las aspiraciones de la humanidad en materia de energía limpia: una promesa de energía prácticamente ilimitada que siempre parece estar fuera de nuestro alcance. Sin embargo, para Xie Huasheng, teórico de la fusión y científico especializado en simulación de plasma, el sector cuenta por fin con una vía tangible para acortar su costoso ciclo de prueba y error: un mejor software.
«El software de simulación de fusión se ha enfrentado durante mucho tiempo a un «triángulo imposible»», afirmó Xie. Las herramientas existentes, argumentó, tienden a ser precisas pero computacionalmente costosas, rápidas pero poco fiables, o simples en principio pero demasiado rudimentarias para permitir una extrapolación precisa y guiar el diseño de reactores de próxima generación.
«Nos encontramos ahora en un punto de inflexión», señaló Xie, destacando que el rendimiento de más de una docena de modelos de diseño y análisis físico ha mejorado notablemente, impulsado por estructuras matemáticas refinadas y avances en inteligencia artificial que han aumentado la eficiencia de la investigación.
En abril, Xie fundó VeloAlpha, una *startup* con sede en Beijing que está desarrollando «FusionAlpha», un simulador diseñado para ayudar a los desarrolladores a probar diseños de reactores en ordenadores antes de emprender costosos experimentos físicos.
Comparó esta herramienta con el software de automatización del diseño electrónico (EDA) de la industria de los semiconductores, donde los fabricantes de chips prueban y optimizan los diseños mucho antes de enviarlos a la planta de fabricación de obleas.

La fusión es la reacción que alimenta el Sol y libera enormes cantidades de energía cuando los núcleos de átomos ligeros son forzados a chocar y fusionarse. Para recrear este proceso cósmico en la Tierra, los científicos deben calentar el combustible hasta convertirlo en un gas extremadamente caliente y cargado eléctricamente —llamado plasma— y mantenerlo estable el tiempo suficiente para que la reacción continúe.

