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Ilustración: Davies Christian.

“Made in EU”: cómo Europa planea usar la tecnología china para igualar a su rival en vehículos eléctricos para 2028

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  • Categoría de la entrada:Resto del Mundo
  • Última modificación de la entrada:julio 18, 2026

Las nuevas normativas ayudarán a la UE a producir vehículos eléctricos a un precio competitivo frente a China, aunque la pérdida de empleos en Europa figura entre las consecuencias inevitables.

En los últimos años, los responsables políticos europeos han visto cómo los fabricantes de automóviles chinos avanzaban como una marea lenta pero imparable: vehículos asequibles y bien acabados que amenazan uno de los legados industriales de los que el continente más se enorgullece. Muchos han advertido sobre el posible desmantelamiento de sus emblemáticas industrias automotrices a raíz de este nuevo «choque chino».

El sector de la automoción, una joya de la corona de la producción industrial europea, genera —directa e indirectamente— más de 13 millones de empleos en la UE.

No fue casualidad que los vehículos eléctricos se convirtieran en el primer gran foco de conflicto que sacudió las relaciones comerciales entre Beijing y Bruselas: la UE impuso aranceles a los vehículos eléctricos fabricados en China el año pasado, y China respondió con medidas contra el coñac, la carne de cerdo y los productos lácteos europeos.

Sin embargo, puede que los pronósticos de declive se hayan hecho demasiado pronto. Un número creciente de expertos del sector afirma que las marcas europeas podrían igualar los costes de sus rivales chinos; algunos prevén que esa paridad podría alcanzarse ya en 2028 o 2029.

Su optimismo cauteloso iba acompañado de matices, pero la brecha que en su día parecía insalvable podría estar empezando a cerrarse por fin.

Para Harald Hendrikse, responsable de análisis del sector automotriz en Europa para Citi —quien propuso el plazo de 2028-2029 en un informe de mayo—, lograr este objetivo dependía de dos pilares: la correcta implementación de los requisitos «Made in EU» (Fabricado en la UE) contemplados en la propuesta de Ley de Aceleración Industrial (IAA, por sus siglas en inglés) y el mantenimiento del acceso europeo a la tecnología y los conocimientos técnicos chinos.

«Lo más importante es que los chinos están totalmente abiertos; la industria china está totalmente dispuesta a colaborar con los fabricantes occidentales, lo que significa que, básicamente, incluso la tecnología china relativamente nueva está llegando muy rápido a Europa», señaló Hendrikse.