Mientras que las empresas biotecnológicas estadounidenses aumentan el uso de datos clínicos chinos, las empresas chinas necesitan homólogas estadounidenses para monetizar, según un inversor y un científico.
China se ha convertido en un rival creíble para EE.UU. en el descubrimiento de fármacos impulsado por la inteligencia artificial, donde la ventaja depende no solo de la experiencia informática, sino también de la capacidad de extraer datos de forma eficaz, desde genomas hasta resultados de ensayos clínicos, según Leung Chuen-yan, inversor de capital privado y científico especializado en ciencias de la vida.
“A nivel mundial, la forma en que las empresas desarrollan y utilizan la IA para descubrir fármacos es similar, desde encontrar la diana farmacológica y diseñar la molécula hasta planificar ensayos clínicos”, afirmó Leung, socio de inversión en salud de Value Partners Group, con sede en Hong Kong, en una entrevista reciente con el Post. “Aún no existe un modelo de IA verdaderamente multimodal a nivel mundial, capaz de abarcar desde el ADN y las imágenes moleculares hasta la generación de informes de ensayos clínicos”.
Si bien el primer paso para entrenar estos modelos es la recopilación de datos, que incluye la consolidación de información aislada en diferentes países, las empresas farmacéuticas estadounidenses están aumentando su dependencia de los datos clínicos de China.
“La gente confía cada vez más en los datos chinos, ya que se alinean con los datos generados a nivel mundial”, afirmó Leung, hijo del exdirector ejecutivo de Hong Kong, Leung Chun-ying.

Leung, doctor en células madre y biología del desarrollo por la Universidad de Cambridge, afirmó que China se ha convertido en una potencia en innovación farmacéutica y está liderando el desarrollo clínico.

