Los fabricantes de chips RISC-V están expandiendo su alcance más allá de las aplicaciones para automoción, industria e Internet de las Cosas (IoT), adentrándose en la IA física y los centros de datos.
A medida que se acelera la adopción mundial de la arquitectura de chips de código abierto RISC-V, la empresa estadounidense proveedora de propiedad intelectual MIPS colabora con firmas chinas a un nivel sin precedentes —según un alto ejecutivo—, lo que pone de relieve cómo persiste la cooperación transfronteriza a pesar de la intensa rivalidad tecnológica entre Washington y Beijing.
MIPS, adquirida el año pasado por el fabricante estadounidense de chips GlobalFoundries, estaba impulsando la estandarización de RISC-V «en estrecha colaboración con China», declaró Yankin Tanurhan, director de tecnología de la compañía, durante una rueda de prensa celebrada en Shanghái en septiembre.
Esta labor formaba parte de iniciativas más amplias, coordinadas por el organismo rector RISC-V International, para unir a actores globales —incluidas entidades estadounidenses, europeas y chinas, así como el ámbito académico— con el fin de estandarizar tecnologías que abarcan desde la inteligencia artificial hasta los microcontroladores y los servidores de centros de datos, señaló.

