Ambas partes consideran que la «automejora recursiva» marcará un antes y un después en la carrera de la IA. Pero, ¿quién llegará primero?. ¿Y supondrá un peligro para todos nosotros?.
La carrera entre EE.UU. y China por el dominio de la inteligencia artificial ha entrado en una nueva fase: utilizar la IA para crear una IA mejor.
Las principales empresas de IA de Estados Unidos y China se centran cada vez más en desplegar modelos avanzados para escribir código, diseñar experimentos y desarrollar técnicas de entrenamiento que sirvan para mejorar modelos aún más potentes.
El objetivo final es lograr lo que el sector denomina automejora recursiva (RSI, por sus siglas en inglés): la creación de sistemas de IA capaces de entrenarse a sí mismos de forma autónoma.
La RSI tiene el potencial de transformar radicalmente la industria de la IA. A medida que los sistemas de IA contribuyen a crear sucesores más capaces —que a su vez mejoran la siguiente generación—, el proceso podría generar un bucle de retroalimentación acelerada, impulsando la evolución de la IA hacia una nueva trayectoria.
En una publicación de blog de la semana pasada, OpenAI declaró que su objetivo era crear un investigador de IA automatizado capaz de hacer avanzar la investigación en aprendizaje profundo (*deep learning*), aunque admitió no saber todavía «cómo llegar de forma segura a una RSI completa y alineada». La empresa describió su modelo GPT-6 Astra, lanzado a principios de septiembre, como «el modelo más inteligente y alineado del mundo».
Los desarrolladores chinos también trabajan para lograr la RSI. Durante una presentación de resultados el 31 de agosto, Tang Jie, fundador de la empresa de IA Z.ai (con sede en Beijing), afirmó que su modelo de nueva generación GLM-6 avanzaba hacia la «autoevolución».

