De nada sirve que Estados Unidos desarrolle la mejor tecnología de IA si los estadounidenses no la utilizan. Un nuevo informe de la firma de relaciones públicas Edelman, que encuestó a 5.000 personas de diversos países, reveló que los participantes chinos y brasileños se mostraron significativamente más abiertos al uso de la IA que los de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania; una tendencia que se mantiene en todos los grupos de edad. Los brasileños y chinos también fueron más propensos a creer que la tecnología resolverá problemas ambientales, de salud mental y financieros. Los críticos del movimiento por la seguridad de la IA afirman que una de las razones del sentimiento anti-IA en Estados Unidos es una campaña de lobby bien financiada en contra de esta tecnología.

Quizás el problema no radica en si las personas desean usar la IA, sino en la necesidad que sienten de ella: el 79% de los encuestados chinos afirmó sentir que se les está «imponiendo» el uso de la IA generativa, en comparación con el 59% de los participantes en la encuesta estadounidense, según declaró Edelman. Ante esta información, las empresas estadounidenses podrían necesitar incentivar a sus trabajadores para que adopten aún más la IA si Estados Unidos desea mantener su ventaja tecnológica.

