Un nuevo organismo mundial de IA ofrece a Beijing la plataforma para promover un acceso asequible y la autonomía tecnológica, planteando la IA como un bien público.
Gerui Wang es profesora adjunta en la Universidad Lingnan y autora de “Sustaining Landscapes: Governance and Ecology in Chinese Visual Culture”.
La novena edición de la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial marcó una transición: pasó de ser una exposición centrada en la tecnología —como en ediciones anteriores— a convertirse en un encuentro internacional de alto nivel que reunió a funcionarios gubernamentales, líderes mundiales, científicos y empresarios. El presidente Xi Jinping pronunció el discurso de apertura para exponer el papel de China en la gobernanza de la IA.
Mientras Silicon Valley, Washington y Bruselas debaten sobre seguridad nacional, capacidades de vanguardia y rentabilidad empresarial, China impulsa la IA para generar bienestar social. El modelo de código abierto presentado durante la conferencia, Kimi K3, compite —según se informa— con el modelo Claude Fable 5 de Anthropic, reflejando la apuesta de China por un futuro de IA justa e inclusiva.
Los avances en centros de datos y sistemas informáticos ponen de relieve el impulso sostenido del desarrollo de la IA en China. Además, la conferencia contó con la participación de más de 1.100 empresas que exhibieron robots humanoides, vehículos autónomos, chips y gafas de IA, así como otras aplicaciones que abarcan una amplia variedad de sectores. Huawei presentó el supernodo Atlas 950 SuperPoD, una tecnología que conecta múltiples chips de IA en un único recurso informático compartido. Según se ha informado, el Atlas posee 6,7 veces más potencia de cálculo que el Nvidia NVL144.
Consciente del potencial de la IA para beneficiar desproporcionadamente a los países ricos y a las personas adineradas, China busca abordar las preocupaciones de los países en desarrollo. ¿Pueden los países más pobres desarrollar su propia capacidad informática?. ¿Quién formará a los ingenieros de IA?. ¿Quién controlará los datos locales?. Parte de la solución propuesta por China consiste en crear la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, un organismo con sede en Shanghái y la participación inicial de 29 países.
El enfoque orientado al interés público del ecosistema de IA de China lo distingue de empresas estadounidenses como OpenAI y Anthropic, centradas principalmente en chatbots por suscripción, agentes de IA, adopción comercial y software empresarial. Las empresas chinas desarrollan cada vez más sistemas integrados en servicios que benefician directamente a la población.
En China, tanto el sector público como el privado implementan modelos de inteligencia artificial para maximizar la comodidad en la vida pública. Este énfasis en el bien común refuerza el atractivo global de los modelos chinos de IA; la tecnología se presenta como un recurso para el progreso de la ciudadanía, en lugar de como una herramienta para la concentración de riqueza.

