A pesar de las advertencias de los líderes estadounidenses de la IA sobre los riesgos de un desarrollo acelerado, estos siguen inmersos en una carrera de alto riesgo entre sí —y frente a China—.
Cuando los presidentes de Estados Unidos y China se reúnan en Washington, el mundo estará atento para ver si ambos países logran cumplir su acuerdo de trabajar en pos de una «estabilidad estratégica constructiva». En la sexta entrega de esta serie, Chong Ming Lee y Vincent Chow analizan qué hay detrás de la petición de «modular el ritmo» —en la práctica, una desaceleración del desarrollo— planteada por los gigantes estadounidenses de la IA, así como la perspectiva desde la que se contempla este fenómeno en China.
Tras años de rápido desarrollo, los principales ejecutivos estadounidenses del sector de la IA proponen algo que habría resultado impensable hace apenas un año: que quizá haya llegado el momento de frenar el ritmo.
En las últimas semanas, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei; el máximo responsable de OpenAI, Sam Altman; y el fundador de SpaceXAI, Elon Musk, han abogado por «modular el ritmo» en el desarrollo de la inteligencia artificial de vanguardia. Lo hacen ante el temor de que sus capacidades avancen más rápido que las salvaguardas diseñadas para controlarlas.
Estas declaraciones públicas se producen en vísperas de una muy esperada cumbre en Washington entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, prevista para este jueves, después de que el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieran el fin de semana en Nueva York para abordar la seguridad de la IA.

