En 2007, un estudiante de doctorado chino de la Universidad de Cambridge fundó una startup con un antiguo compañero de clase, centrada en el uso de tecnología de reconocimiento de voz para ayudar a extranjeros a aprender chino.
Un año después, Yu Kai y su equipo regresaron a China con el objetivo de aprovechar el vasto mercado y la amplia reserva de talento del país para impulsar el desarrollo de su naciente empresa.
Cambiar Cambridge por Suzhou —una ciudad del este de China entonces más famosa por sus pintorescos jardines y canales que por su sector tecnológico— pudo parecer una decisión poco convencional en aquel momento, pero resultó ser una decisión acertada.
La empresa de Yu, AI Speech, se está beneficiando ahora del auge de la inteligencia artificial en China como líder en IA conversacional. Ha recaudado cientos de millones de dólares en varias rondas de financiación, y el Instituto de Investigación Hurun la ha reconocido como un unicornio de IA.
Su tecnología impulsa el software de activación por voz utilizado por los fabricantes de automóviles Mercedes-Benz y BYD, así como por las marcas de hogares inteligentes Midea y Haier. También desarrolla chips de IA y dispositivos de oficina inteligentes como micrófonos y altavoces.
Si bien la financiación de la empresa proviene principalmente de inversores privados y de sus propios ingresos, las políticas industriales de China también han desempeñado un papel importante en el apoyo a la inteligencia artificial (IA Speech), según Yu.

