El sector tecnológico chino se prepara para un «invierno de memoria», con el aumento de los costos de los chips que amenaza la producción de teléfonos y ralentiza la implementación de banda ancha.
Una crisis global en el suministro de memoria está afectando a la industria electrónica, ya que el aumento de los costos de los componentes amenaza con presionar a los fabricantes chinos de teléfonos inteligentes y equipos de banda ancha.
Nuevos datos de TrendForce y Counterpoint Research apuntan a riesgos crecientes en la cadena de suministro de electrónica de consumo, con los precios de la memoria disparándose en medio de una escasez de suministro impulsada por la incesante demanda de los centros de datos de inteligencia artificial.
Los precios de la memoria utilizada en dispositivos de consumo —desde ordenadores y smartphones básicos hasta routers y decodificadores— aumentaron más del 600% durante el último año, según datos de Counterpoint Research publicados el jueves.
Para muchas empresas tecnológicas chinas, las consecuencias se están convirtiendo en una lucha por la supervivencia.
Se esperaba que el aumento de los costes de la memoria afectara a la producción mundial de smartphones en 2026, con una caída proyectada de aproximadamente un 10% interanual, hasta aproximadamente 1.100 millones de unidades, según informó TrendForce en un informe publicado el miércoles.
Los fabricantes nacionales centrados en segmentos de gama básica sensibles al precio, como Xiaomi y Transsion, estuvieron especialmente expuestos a las fluctuaciones de costes y es probable que experimenten «revisiones significativas a la baja de la producción» en 2026, según la firma.
Ambas empresas ya han tomado medidas para limitar sus objetivos de envío.

