Mientras los mercados emergentes forjan su propio destino en materia de inteligencia artificial, la ciudad puede servir como centro neurálgico para una gobernanza responsable.
Existe la tendencia a presentar el panorama global de la inteligencia artificial (IA) como si estuviera conformado por dos acérrimos rivales: China y Estados Unidos. El 80% restante de la población mundial, debido a su supuesta falta de escala, investigación y otros recursos críticos, son considerados meros seguidores sin capacidad de decisión.
La realidad es más compleja. El orden global emergente de la IA no es ni unipolar ni estrictamente bipolar. En cambio, se caracteriza por un conjunto de potencias medianas que diversifican sus opciones y optimizan sus intereses frente a los actores dominantes a ambos lados del Pacífico. Esa fue mi principal conclusión de la Conferencia inaugural de Gobernanza Global de IA de Hong Kong.
En la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), Malasia y Singapur se están posicionando como centros neurálgicos para centros de datos y fabricación de semiconductores, colaborando con líderes de la industria en China y Estados Unidos. Europa ha avanzado a pasos agigantados imponiendo salvaguardias a esta tecnología incipiente, de inmenso poder.
A pesar de la persistente inestabilidad geopolítica y la preocupación por la disponibilidad de agua, los Estados del Golfo Pérsico cuentan con los recursos necesarios para desarrollar modelos de lenguaje a gran escala que requieren un uso intensivo de datos y aplicaciones de IA especializadas en energía, salud y educación. India, Francia, Corea del Sur y el Reino Unido han asumido sucesivamente la responsabilidad de convocar cumbres sobre cooperación global en IA.
Si Hong Kong quiere seguir siendo relevante en un panorama cada vez más complejo, debe servir como nexo de gobernanza responsable de la IA para la mayoría global.
Un punto de partida obvio sería el sistema legal de Hong Kong, que goza de prestigio y conectividad internacional gracias a su sólida base en el derecho consuetudinario. Hong Kong puede servir como centro de referencia para la mediación y el arbitraje en disputas relacionadas con la IA, y como referente en materia de derechos del consumidor y precedentes de responsabilidad legal.
Brian Y. S. Wong
Brian Wong es profesor adjunto de filosofía en la Universidad de Hong Kong, becario Rhodes y asesor estratégico de la Oxford Global Society.

