En la Machina Summit de 2026, los ejecutivos europeos señalan los graves cuellos de botella en el entrenamiento de datos como un obstáculo importante e instan a los responsables políticos a actuar.
Las empresas europeas afirman que luchan por hacerse un hueco en la IA física —la integración de la inteligencia artificial en la robótica y la maquinaria— mientras China y Estados Unidos toman ventaja en el sector; los expertos del sector advierten que el continente se enfrenta a la amenaza de una mayor desindustrialización si no logra establecer una industria competitiva.
«Vemos a China y a EE.UU…. gracias a la IA… generalmente considerados los líderes, pero no hay que descartar a Europa», afirmó David Kehr, presidente de Humanoid Robotics, una división de la empresa alemana Schaeffler Technologies.
Tradicionalmente centrada en componentes de automoción e industriales, la compañía con sede en Baviera entró en el sector en enero mediante una asociación con la “startup” británica Humanoid. En virtud del acuerdo, Schaeffler suministra los actuadores —articulaciones mecánicas y motores que impulsan el movimiento del robot— y planea implementar los modelos de IA de la firma británica en sus propias fábricas.
Durante su intervención en el escenario principal de Machina —una cumbre inaugural de un día celebrada el martes en París, que se posiciona como el evento líder del continente dedicado a esta industria—, Kehr identificó las normas de seguridad y la necesidad de mayores velocidades de entrenamiento como los principales obstáculos del sector.
Europa podría liderar el establecimiento de normas de seguridad mundiales, señaló, pero advirtió que los legisladores deben lograr un equilibrio cuidadoso. La regulación no debe volverse tan excesiva que «asfixie» el mercado continental de robots humanoides e IA física, alertó.
La difícil batalla a la que se enfrentan los actores europeos quedó patente en el escenario principal de la cumbre, donde la mayoría de las empresas participantes tenían su sede en Estados Unidos. Las empresas europeas, por el contrario, representaban solo una pequeña fracción del elenco de ponentes.

