La transición ecológica mundial ofrece a las economías emergentes la oportunidad de alcanzar a las grandes potencias, gracias a la ayuda de la cadena de suministro de China.
La industria china de vehículos eléctricos (VE) se sitúa en el centro de numerosas tendencias económicas y geopolíticas: el gasto de los consumidores, la protección del medio ambiente, la política comercial, la fabricación de alta gama, la tecnología, entre otras. En esta breve serie, analizamos la situación actual del sector en estos contextos más amplios. Aquí, Yeon Woo Lee se pregunta si Beijing ha elaborado una hoja de ruta para que los países en desarrollo impulsen a sus propios competidores en este ámbito.
En otro tiempo, los mercados emergentes parecían actores secundarios en la industria automotriz mundial. En la época en que predominaban los vehículos de gasolina, para competir los fabricantes necesitaban vastas redes de proveedores y una experiencia técnica difícil de adquirir en motores, transmisiones y otras tecnologías clave del tren motriz; dos ventajas, entre muchas otras, de las que gozaban los actores establecidos y más ricos.
Sin embargo, con el cambio global hacia los motores eléctricos y el consiguiente ascenso de China —que pasó de ser un recién llegado a la industria automotriz a convertirse en una potencia de los VE—, esa ecuación ha cambiado.
Muchos gobiernos de mercados emergentes han tomado como referencia la estrategia china dirigida por el Estado, utilizando incentivos para generar demanda e impulsando a las empresas a localizar la producción y las cadenas de suministro.
La idea subyacente es que la electrificación puede acelerar la convergencia industrial y ayudar a crear campeones nacionales antes de que los mercados mundiales de VE queden dominados firmemente por un puñado de grandes empresas procedentes de unos pocos países pioneros.
«El rápido ascenso de China en el sector de los VE demuestra que la innovación disruptiva puede derribar barreras tecnológicas arraigadas —como las del motor de combustión interna— y abrir vías viables para la modernización industrial», afirmó Claire Yuan, directora de S&P Global Ratings. «Los actores internacionales consolidados corren el riesgo de perder competitividad a medida que se expanden los campeones nacionales locales respaldados por el Estado».
La electrificación ha reducido algunas barreras tradicionales de entrada al disminuir la importancia de los motores y las transmisiones. Al mismo tiempo, la vasta cadena de suministro de VE de China ha facilitado a los fabricantes aspirantes ganar terreno rápidamente, al hacer más sencillo el abastecimiento de componentes clave.

