La tecnología —que permite a los pacientes controlar dispositivos digitales mediante el pensamiento— puede implantarse como un *stent* en cuestión de minutos.
Empresas emergentes e investigadores chinos compiten por lanzar al mercado interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés) que puedan implantarse en pocos minutos, mientras Beijing impulsa el desarrollo de actores locales en el sector para competir con Neuralink, la compañía de Elon Musk.
Estos dispositivos chinos —que permiten a los pacientes controlar tecnología digital utilizando únicamente sus pensamientos— pueden insertarse a través de una vena, al igual que un *stent*, a diferencia de las BCI convencionales que requieren que los pacientes se sometan a una cirugía cerebral.
StairMed Technology —una de las empresas emergentes participantes— «está desarrollando un método de implantación mínimamente invasivo, accediendo a través de los vasos sanguíneos del cuello y guiando el dispositivo por el sistema vascular directamente hasta el cerebro», declaró Zhao Zhengtuo, cofundador de la compañía, durante la Cumbre Mundial de la Salud celebrada el sábado en Hong Kong.
La firma, con sede en Shanghái, ha recaudado más de 1.100 millones de yuanes (163 millones de dólares estadounidenses) en financiación durante el último año para avanzar en sus investigaciones; entre los inversores se encuentran los gigantes tecnológicos chinos Tencent Holdings y Alibaba Group Holding.
En diciembre, StairMed presentó el programa —desarrollado en colaboración con un equipo de investigación de la Academia China de Ciencias— para insertar BCI a través de los vasos sanguíneos en una región específica del cerebro y fijarlas en el exterior de la pared del vaso. Hasta ahora, la técnica se ha probado en ovejas, pero aún no han comenzado los ensayos en humanos.
Se prevé que el mercado de dispositivos de implante BCI crezca rápidamente durante la próxima década y alcance un valor de 80.000 millones de dólares solo en Estados Unidos para el año 2035, según un informe de Morgan Stanley. China se ha comprometido a fomentar «dos o tres» actores globales en el sector para el año 2030.
Un cirujano con cuatro o cinco años de experiencia puede colocar el dispositivo en tan solo 10 minutos.

