La oferta mundial de textos de alta calidad generados por humanos y disponibles públicamente podría agotarse por completo en los próximos seis años.
La carrera de alto riesgo de China por desarrollar modelos de inteligencia artificial de próxima generación entra en una nueva fase crítica, en la que surge una amenaza menos visible pero mucho más existencial: una grave escasez de datos de entrenamiento de alta calidad.
Si bien el control férreo de Estados Unidos sobre los chips informáticos avanzados ha acaparado los titulares, los expertos chinos en IA advierten cada vez más que el agotamiento de datos de calidad podría convertirse en el próximo gran obstáculo para las ambiciones tecnológicas del país, un problema que no se resuelve fácilmente mediante soluciones alternativas de hardware.
Es un desafío al que se enfrentan los gigantes de la IA a ambos lados del Pacífico, y algunas empresas estadounidenses ya están recurriendo a medidas agresivas para mantener su ventaja.
La oferta mundial de textos de alta calidad generados por humanos y disponibles públicamente podría agotarse por completo en los próximos seis años, según el instituto de investigación estadounidense Epoch AI.
Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI, también ha advertido sobre un inminente «muro de datos» para finales de esta década, a partir del cual las capacidades de los modelos podrían estancarse si no se alimentan con información nueva y fiable.
Los principales laboratorios estadounidenses están realizando grandes inversiones para extraer conocimiento humano fuera de línea, lo que ha desencadenado un intenso debate ético en el proceso.

