Si las afirmaciones son ciertas, la principal preocupación de Beijing no sería el robo de propiedad intelectual o la copia de modelos, sino la seguridad de los datos, señala un analista.
¿Utilizaron en secreto empresas chinas de IA modelos estadounidenses para acortar la brecha tecnológica?. Esa es la cuestión central que se cierne sobre el sector tecnológico de China tras una oleada de acusaciones por parte de Washington y del laboratorio estadounidense de IA Anthropic.
Según un aviso conjunto emitido el mes pasado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), el FBI y la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructuras (CISA), los desarrolladores chinos de IA han estado extrayendo sistemáticamente capacidades de los modelos estadounidenses de vanguardia (*frontier models*) para reducir sus propios costes de computación, electricidad e investigación.
El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, advirtió asimismo en julio que las empresas chinas estaban llevando a cabo procesos de «destilación» a gran escala.
En concreto, Anthropic afirmó que los desarrolladores chinos de IA utilizaron cuentas fraudulentas y redes intermediarias (*proxy*) para extraer datos de razonamiento de su modelo insignia, Claude; en algunos casos, incluso emplearon el modelo estadounidense como sistema de respaldo oculto (*back-end*) para sus propias aplicaciones.

