La ambición de Beijing por ascender en la cadena de valor podría convertirla en un importante exportador de servicios digitales e IA a proveedores globales de alta gama.
Mientras Adam Liu, residente de Shanghái, conduce su nuevo Mercedes CLA, un automóvil de fabricación alemana que venera desde hace mucho tiempo, esta edición del vehículo de lujo luce otro motivo de orgullo: un sistema inteligente procedente de su país de origen.
El vehículo eléctrico, lanzado recientemente, se ensambló en Rastatt, Alemania, pero los ingenieros de ByteDance, con sede en Beijing, diseñaron su sistema interactivo, basado en el popular chatbot Doubao. “Para mí, es una fusión de la meticulosa artesanía alemana y el núcleo digital inteligente de China”, afirmó Liu.
Mientras que los fabricantes de automóviles tradicionalmente adquirían componentes internamente o a través de empresas conjuntas, el vehículo de Liu marcó un cambio: se contrató a ByteDance, una empresa externa especializada, para ofrecer un servicio digital completo y de vanguardia.
Los investigadores afirmaron que la colaboración subrayó la creciente prominencia de China en la externalización de servicios digitales, en particular en servicios basados en IA y capacidades de investigación, y su ambición de desafiar el dominio histórico de India.
La «fábrica del mundo» aspira a ascender en la cadena de valor como proveedor de servicios de alta gama, aunque aún está por detrás de India, conocida como la «oficina del mundo».
Esta ambición se hizo evidente en diciembre, cuando Beijing se comprometió a cultivar líderes en externalización de servicios competitivos a nivel internacional y a modernizar la digitalización y los servicios inteligentes para 2030.

