El éxito viral de la app de registro «¿Estás muerto?» ha puesto de manifiesto la enorme demanda de servicios que atienden a la creciente población soltera de China.
A medida que se dispara el número de personas que viven solas en China, surge una oleada de productos y servicios para abordar las necesidades de seguridad, sociales y de salud mental de la población que vive sola en el país, según analistas.
El problema saltó a la luz pública a principios de este mes, cuando apareció una app de registro llamada «¿Estás muerto?». —o Sileme en chino— se alzó brevemente con el primer puesto en las listas de apps de pago en China continental y otros mercados, revelando la magnitud de la vasta y creciente economía individual china.
La app —que desde entonces ha sido retirada de la AppStore de Apple en China continental, pero sigue disponible en otros mercados bajo su marca global, Demumu— pide a los usuarios que confirmen su seguridad pulsando un botón. Si no lo hacen durante más de 48 horas, envía una alerta a un contacto de emergencia designado.
Más allá del debate viral sobre su provocativo nombre, la popularidad de «¿Estás muerto?» ha puesto de relieve un profundo cambio estructural en la sociedad china: millones de personas viven solas, a menudo lejos de sus redes familiares, en un entorno marcado por la presión económica y el debilitamiento de los vínculos sociales.
Para los analistas, la importancia de la app reside, en última instancia, en cómo reveló la magnitud de ese mercado, que durante mucho tiempo ha estado desatendido.
«Esta es una manifestación de cómo la soledad colectiva se está convirtiendo en una demanda estructural», afirmó Zhao Zhijiang, investigador del centro de estudios Anbound, con sede en Beijing. Tanto el público como el mercado se enfrentan a los riesgos de seguridad relacionados con la soledad, que pueden parecer exclusivos, pero son cada vez más reales.
Casi el 20% de la población china vivía en hogares unipersonales en 2024, según la Oficina Nacional de Estadística. Para finales de la década, esa cifra habrá ascendido a más del 30%, es decir, entre 150 y 200 millones de personas, según un informe del Instituto de Investigación Beike.

