En 2025, la fiebre por la inteligencia artificial dejó de ser una conversación de laboratorio para transformarse en una decisión de pasillo: “¿qué tareas pasan a modelos y qué equipos se achican?”. Y cuando una tendencia se convierte en presupuesto, las compañías grandes hacen lo que mejor saben hacer: moverse en bloque.
El resultado es un patrón que se repite con distintos logos: recortes de personal, inversión fuerte en IA y una narrativa que mezcla futuro brillante con tijera bien afilada.
La cifra que resume el clima: “culpar a la IA” ya es un renglón oficial.
Un termómetro útil viene de los reportes de Challenger, Gray & Christmas citados por Reuters: solo en noviembre, la IA fue mencionada como causa en 6.280 recortes anunciados y, en lo que va de 2025, acumula 54.694 despidos planificados atribuidos a IA (casi 55.000).
No es “toda” la historia del empleo, pero sí un indicador de algo nuevo: la IA ya aparece como razón explícita en documentos y comunicados, no solo en presentaciones de producto.
Seis compañías, una lógica: menos plantilla, más automatización.
Amazon: recorte corporativo para “desburocratizar”.
Amazon confirmó planes para recortar 14.000 puestos corporativos, en un movimiento asociado a la búsqueda de eficiencia y más uso de IA en operaciones internas.
Microsoft: reestructuración en plena carrera de infraestructura.
Microsoft realizó despidos que, según reportes, suman más de 15.000 posiciones eliminadas en 2025, en un contexto de reorganización y apuesta fuerte por IA.
Salesforce: soporte al cliente, el primer “campo de pruebas”.
Salesforce recortó 4.000 empleos en soporte mientras refuerza su estrategia de agentes de IA, incluso en un período donde la compañía ha mostrado fortaleza financiera.
IBM: “menos RR.HH. humanos”, más agentes internos.
El CEO de IBM dijo que la empresa nos utiliza IA para reemplazar cientos de roles en recursos humanos, mientras sostiene que el cambio crea otros puestos en áreas diferentes.
Meta: recortes incluso dentro de la propia maquinaria de IA.
Meta también ajustó su organización: reportes indicaron el recorte de alrededor de 600 empleos en su unidad de IA como parte de una reorganización.
Google: “cientos” menos mientras se redistribuye el foco.
Google realizó despidos de cientos de empleados en su unidad de plataformas y dispositivos (Android, Pixel, entre otros), en una dinámica de cambios internos y reasignación de prioridades.
En conjunto, la foto es clara: no se trata solo de “reemplazar personas por bots”, sino de financiar una transición. La IA requiere centros de datos, talento especializado, compras de hardware y un gasto operativo que empujar a recortar en otras áreas.

¿La IA es causa… o coartada?.
Aquí entra la discusión incómoda. Investigadores asociados al Oxford Internet Institute han señalado que muchas empresas culpan a la IA cuando, en realidad, parte del ajuste podría responder a sobrecontratación previa y a decisiones de negocio que vienen de antes.
Dicho sin vueltas: es más simple decir “lo hizo la tecnología” que admitir “se contrató sin un plan sostenible”.
El efecto dominó: los puestos junior se vuelven los más frágiles.
Reuters también destaca un ángulo que suele quedar fuera de los titulares: la integración de IA en roles concretos erosiona la demanda laboral, especialmente en posiciones de entrada.
Eso conecta con alertas más amplias, como las de Geoffrey Hinton, quien ha advertido sobre el potencial de la IA para empujar el desempleo a gran escala si el sistema económico la usa principalmente para reemplazar el trabajo humano.
Y para ponerle números al “riesgo teórico”, un estudio reciente difundido por medios como Fortune y TechRadar estima que la IA ya podría realizar un trabajo equivalente a 11,7% de los empleos en EE.UU., asociado a 1,2 billones de dólares en salarios y beneficios.
Qué podría venir en 2026.
Ninguna de estas compañías ha “cerrado” el capítulo de ajustes.
Si 2025 fue el año en que la IA entró al Excel como línea de ahorro, 2026 podría ser el año en que el mercado laboral se reordene alrededor de dos preguntas: qué tareas se automatizan primero y qué habilidades pasan a ser “mínimo requerido”.

