Científicos han realizado el primer estudio preliminar de prueba de concepto de una tecnología revolucionaria que permite a pacientes paralizados recuperar simultáneamente la marcha y la sensibilidad. Los resultados se publicaron en el último número de la revista *Estimulación Cerebral*. Desarrollado conjuntamente por equipos de investigación de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, la Universidad de California en Irvine y el Instituto Tecnológico de California, el sistema de interfaz cerebro-computadora bidireccional completó una prueba exhaustiva en un paciente, demostrando una precisión de control y percepción de hasta el 92%, lo que abre nuevas esperanzas para el futuro tratamiento de la paraplejia. Este logro se considera un paso importante hacia un futuro sistema totalmente implantable.
Esta investigación recibió 8 millones de dólares de financiación de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF), con el objetivo de desarrollar una interfaz cerebro-computadora totalmente implantable. A diferencia de la mayoría de las interfaces cerebro-computadora unidireccionales actuales, el nuevo sistema logra una comunicación bidireccional: no solo puede interpretar señales de la corteza motora del paciente para controlar un exoesqueleto robótico portátil para caminar, sino que también puede transmitir sensaciones táctiles simuladas de la marcha al paciente en tiempo real mediante la estimulación de la corteza sensorial, formando un circuito cerrado completo de percepción-control.
La innovación de esta tecnología radica en que los sensores del exoesqueleto pueden activar la estimulación cerebral, permitiendo a los pacientes volver a «sentir» cada paso. El objetivo final es miniaturizar todo el sistema e implantarlo completamente en el cuerpo, liberando a los pacientes de la dependencia de grandes dispositivos externos.
Debido a la implicación de la neurocirugía, el equipo de investigación fue extremadamente cauteloso en cuanto a la seguridad y la ética. Esperaron varios años para encontrar un paciente que tuviera electrodos implantados en un área relevante de su cerebro para el tratamiento de la epilepsia. Esto les brindó la oportunidad de completar esta demostración crucial sin añadir riesgos adicionales. En las pruebas, cuando el paciente imaginaba caminar, el sistema reconocía su intención con una precisión aproximada del 92% y controlaba con éxito un exoesqueleto usado por un investigador para caminar por una habitación de hospital. En otra prueba, el paciente pudo contar pasos con una precisión aproximada del 93% mediante estimulación cerebral artificial. Estos resultados son muy prometedores y, dado que el paciente no había recibido ningún entrenamiento, se espera que su rendimiento mejore aún más con la práctica.
Esta exitosa prueba de concepto permitió al equipo obtener una exención para dispositivos de investigación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA), lo que les autoriza a iniciar ensayos clínicos con pacientes parapléjicos. El siguiente paso consiste en implantar electrodos en los pacientes durante 30 días, tiempo durante el cual se seguirá probando y optimizando el rendimiento del sistema. Los investigadores continuarán perfeccionando la tecnología, incluyendo una retroalimentación sensorial más precisa y la reducción del tamaño del dispositivo para su implantación completa.
El equipo señala que los pacientes parapléjicos que actualmente utilizan exoesqueletos dependen principalmente de la retroalimentación visual, y esta investigación proporciona un nuevo enfoque para lograr un control de la marcha más natural y eficaz.

