Los autómatas realizan cada vez más tareas que van más allá de simples actos rutinarios o virales.
Una mano robótica toma un pincel de caligrafía, lo moja en tinta y escribe *fu* —un carácter chino que significa buena fortuna— sobre un cuadrado de papel rojo, deleitando a la multitud que observa la escena.
Los robots chinos como este ya no se limitan a actuar en eventos o a realizar simples trucos de exhibición. Cada vez se incorporan más a trabajos reales, y se está creando toda una industria dedicada a enseñarles cómo hacerlo.
En la Feria Internacional de Comercio de Servicios de China, celebrada durante cinco días y clausurada el 13 de septiembre en Beijing, el robot Galbot G1 —que se hizo viral tras doblar ropa en un vídeo para la Gala del Festival de Primavera de este año, retransmitida a nivel mundial— atendió un quiosco automatizado sin personal.
Estos quioscos ya funcionan en lugares como el Palacio de Verano de Beijing (antiguo jardín imperial), donde se espera que cada uno atienda a más de 1.000 visitantes al día. La primera tienda de este tipo en el extranjero abrió en Hong Kong el 1 de septiembre.
También se están desplegando robots para realizar otras tareas útiles. En un puesto de «oficina de correos sin personal», un robot sella postales, las deposita en el buzón y entrega juguetes sorpresa (*blind-box*) a los clientes.
A pocos metros, un robot prepara crepes dándoles la vuelta según los pedidos, mientras otro robot sirve café creando diseños de arte *latte* en la taza recién preparada.
«Tenemos un robot que hace café en nuestro campus, pero estos son más avanzados», comentó Olga, una profesora bielorrusa de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing que visitaba la feria.
A los humanos les cuesta bastante esfuerzo crear arte *latte*, añadió, pero los robots lo hacen con facilidad.
A pesar de la novedad, existe una gran brecha entre la demostración y el despliegue real: la formación. «Los envíos nacionales de robots humanoides en China alcanzaron las 23.000 unidades en el primer semestre, pero menos del 5 por ciento opera de manera estable en líneas de producción reales», afirmó Zhu Kai, director general del Centro de Entrenamiento de Datos para Robots Humanoides de Beijing Shijingshan.
Las líneas de producción son entornos mucho más caóticos que un escenario. «Los datos de alta calidad y multimodales provenientes de robots reales, aptos para el entrenamiento industrial, no cubren ni siquiera el 1 por ciento de la demanda actual», señaló Zhu, añadiendo que esta escasez es el principal obstáculo para que los robots pasen «de la exhibición al trabajo real».
Para cerrar esa brecha, el proceso comienza en una «escuela de formación profesional» para robots. El centro de entrenamiento, situado a poca distancia a pie del recinto ferial de la CIFTIS en el Parque Shougang, es el lugar donde se realiza gran parte de este «trabajo preparatorio».
Cerca de 270 robots trabajan allí a plena capacidad realizando tareas domésticas, simulacros de asistencia y labores fabriles —como la colocación automatizada de placas de circuitos en una línea de producción—, generando así casi 20 millones de registros de datos de alta calidad al año.
La «escuela» abrió sus puertas a los visitantes durante la feria, y las lecciones se traducen en movimientos similares a los humanos: filas de robots practicaban cómo recoger y depositar cajas o planchar pantalones, siguiendo cada uno a un instructor humano que demostraba los movimientos.
Dichos instructores cuentan ahora con un título oficial. Durante la inauguración de la feria, el 9 de septiembre, China reconoció formalmente una nueva ocupación: técnicos en aplicaciones de robots con inteligencia incorporada (*embodied intelligence*), la cual abarca dos nuevas especialidades: recopiladores de datos de robots y entrenadores de robots.
Las herramientas también están evolucionando. Antiguamente, los recopiladores de datos operaban máquinas desde consolas fijas en laboratorios para coordinar cada movimiento de los robots. Sin embargo, gracias a nuevos sistemas de captura portátiles, ahora pueden acceder fácilmente a entornos laborales reales y registrar la actividad de las manos humanas.
En uno de los expositores, la empresa de realidad virtual Nolo presentó EgoCapture, un dispositivo que se coloca en la cabeza y registra operaciones humanas reales en un campo de 360 grados.
Al utilizarlo durante una carrera por senderos, el dispositivo genera exactamente los datos que un robot necesitaría para calcular un giro de larga distancia. Los clientes pueden adquirir el servicio en lugar de comprar el equipo completo. Otros puestos completan la formación del robot: los sensores táctiles de Tashan Technology captan la sensación y la fuerza del agarre, mientras que las manos diestras de Casia-Hand Robotics —que incorporan un modelo de «cerebro»— aprenden a actuar de forma autónoma.
Los resultados de este aprendizaje se hacen evidentes en la propia feria: gran parte de los datos de entrenamiento que sustentan las exhibiciones del evento proceden de dicho centro, señaló Zhu.

Los datos en sí mismos se están convirtiendo en un producto comercial, y la edición de este año de la CIFTIS les abrió el camino para cruzar fronteras.
Durante un foro, la feria presentó la primera plataforma de nivel industrial de China destinada a ofrecer servicios internacionales para datos de inteligencia incorporada (*embodied intelligence*); la plataforma fue desarrollada por el Grupo de Innovación Científica y Tecnológica de Shijingshan (Beijing) en colaboración con la sucursal de China Telecom en la capital.
Ya se han sentado las bases en el distrito de Shijingshan: se ha registrado el primer conjunto de datos 3D de alta calidad de China para el entrenamiento de grandes modelos de IA, se han inaugurado cuatro estaciones de servicios de datos y se han catalogado más de 200 productos de datos; por su parte, Beijing se ha fijado el objetivo de contar con 100 conjuntos de datos industriales de alta calidad para el año 2028.
«El gobierno prepara el escenario y las empresas actúan. La CIFTIS funciona como un amplificador que transforma las fortalezas industriales de Beijing en oportunidades de cooperación internacional», señaló Zhu.
Los robots ya están demostrando su valor mediante su despliegue en el extranjero. Anyverse Dynamics, una *startup* especializada en inteligencia artificial incorporada que participa en la feria, ha firmado un acuerdo valorado en 500 millones de yuanes (74,6 millones de dólares) con el grupo de tecnología ecológica Envision; este mismo mes, la primera remesa de sus robots semihumanoides K15 llegó a la gigafactoría de baterías de Envision en Francia para realizar tareas de carga y descarga autónomas.
Sin embargo, las máquinas son solo una parte del negocio. La formación y los servicios que permiten su funcionamiento en el extranjero son los ámbitos donde, cada vez más, se concentrará el comercio de servicios de China en el futuro.
El recinto ferial refleja esta misma realidad. Tan solo el pabellón de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) presentó más de 30 productos inéditos, que iban desde robots capaces de realizar saltos de altura o cocinar hasta máquinas que trepan por paredes y cabinas holográficas.
«Los visitantes pueden percibir una economía inteligente en la que conviven seres basados en el carbono (humanos) y seres basados en el silicio (robots)», afirmó He Qionghua, responsable del área de exposición de TIC. De vuelta en el puesto de caligrafía, el carácter *fu* —símbolo de buena suerte— representa una bendición para los visitantes, mientras que la fortuna a la que alude es creada cada vez más por manos robóticas.

