La finlandesa anunció una inversión bastante grande.
En un mercado donde la nube ya no alcanza y la “computación de borde” necesita neuronas, Nokia quiere que las redes piensen, se optimicen solas y cuesten menos por bit. Su plan: desplegar billetera, acelerar patentes y fabricar en territorio estadounidense para competir en la nueva liga de infraestructura definida por IA.
Por qué ahora: de la antena al algoritmo.
Nokia viene de una advertencia de beneficios por aranceles y debilidad del dólar, contexto que empuja a muchos a relocalizar producción. La compañía responde con una jugada doble: capital en I+D para diferenciarse en software y capex industrial para ganar resiliencia y preferencia regulatoria.
La ventaja ya no está solo en el hardware, sino en la inteligencia que lo gobierna.
Dónde irá el dinero (y quién lo liderará).
La hoja de ruta destina 3.500 millones de dólares a investigación y desarrollo y 500 millones de dólares a fabricación y gastos de capital en Texas, Nueva Jersey y Pensilvania. Con más de una docena de centros en Norteamérica y Bell Labs en Nueva Jersey, Nokia refuerza su ecosistema donde ya tiene masa crítica.
Al volante está Justin Hotard (ex Intel), con foco declarado en “países que valoran tecnología occidental”. I+D en casa del cliente, planta cerca del mercado.
IA en el corazón de la red.
La nueva estrategia de Nokia apunta a una red que se autoconfigura, autooptimiza y se autorepara:
- RAN y core con IA para ahorro energético y gestión predictiva.
- Orquestación multi-nube con agentes que aprenden el tráfico y equilibran recursos en tiempo real.
- Seguridad activa: detección de anomalías y mitigación en el borde.
Traducido: menos OPEX, mejor SLA y capacidad escalable sin multiplicar ingenieros de campo.
El tablero geopolítico: fabricante donde se decide.
EE.UU. no tiene un gran fabricante doméstico de equipos de telecomunicaciones, por lo que Nokia, Ericsson y Samsung son la terna por defecto. Invertir en suelo estadounidense suaviza fricciones en licitaciones, encaja con subsidios/estímulos y reduce el riesgo de cadenas de suministro.
La sintonía política también cuenta: el tema Nokia estuvo en la mesa entre Alexander Stubb y Donald Trump en la Casa Blanca. Capacidad local compra confianza regulatoria.
Qué cambia para operadores y clientes.
- Despliegues más rápidos: kits preintegrados y automatizaciones de IA para sitio cero-to-live.
- Energía y carbono: algoritmos para apagado dinámico y planificación térmica.
- Edge industrial: 5G privado con gemelos digitales y mantenimiento predictivo.
- Cadena segura: mayor trazabilidad y soporte en zona horaria del cliente.
Lo que Nokia deberá demostrar.
- Resultados medibles (ahorro de energía, disponibilidad, TCO).
- Neutralidad multivendor sin “lock-in” disfrazado de IA.
- Escala de fabricación que cumpla plazos en picos de demanda.
- Monetización: convertir patentes y software de IA en ingresos recurrentes.
La apuesta es grande porque el premio lo es más: ser el cerebro estándar de la infraestructura 5G/6G.
Nokia no solo compite en antenas, compite por dirigir la red con IA. Con 4.000 millones de dólares en EE.UU., Bell Labs como cohete y fabricación local, busca una posición donde el tráfico no solo pase… sino que aprenda.

