La postura más estricta de China sobre las estructuras de «red chip» está transformando el panorama de las salidas a bolsa de empresas tecnológicas, generando incertidumbre para las compañías que buscan cotizar en Hong Kong.
La estructura de «red chip» de China, utilizada durante mucho tiempo por las empresas de internet para atraer capital extranjero y sortear las restricciones nacionales, se enfrenta a un nuevo escrutinio a medida que los reguladores intensifican la supervisión de las cotizaciones en el extranjero.
Este cambio ya está transformando el panorama de las OPV en Hong Kong, y cada vez se insta más a las empresas a desmantelar estas estructuras o a justificar su necesidad.
Esta explicación detalla las razones del cambio de política, sus implicaciones para las OPV tecnológicas y los pasos necesarios para desmantelar esta estructura.
¿Qué es una estructura de «red chip»?.
El término «red chip» se remonta a la década de 1980, cuando las empresas chinas respaldadas por el Estado utilizaban entidades offshore para controlar compañías que cotizaban en la bolsa de Hong Kong.
En la era de internet, esto evolucionó hacia la estructura de entidad de interés variable (VIE), ampliamente utilizada. Esta permite a los inversores extranjeros acceder a sectores como las telecomunicaciones e internet, que de otro modo estarían sujetos a restricciones de propiedad extranjera.
Normalmente, una empresa establece una entidad holding offshore —a menudo en las Islas Caimán— que controla una filial en Hong Kong. Esta filial, a su vez, establece una empresa de propiedad totalmente extranjera (WFOE) en China continental. En lugar de poseer directamente el negocio operativo, la WFOE lo controla mediante acuerdos contractuales.
Este modelo fue pionero de Sina para su salida a bolsa en el Nasdaq en el año 2000 y posteriormente fue adoptado por grandes empresas como Alibaba Group Holding y Tencent Holdings.

