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Jack Jiang es profesor de innovación y gestión de la información en la Escuela de Negocios de la Universidad de Hong Kong.

Una evaluación de la HKU muestra que los modelos chinos de IA tienen dificultades para detectar alucinaciones

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  • Categoría de la entrada:China
  • Última modificación de la entrada:octubre 6, 2025

La rápida proliferación de modelos de IA, tanto de China como del extranjero, deja claro que las empresas necesitan ayuda para distinguir entre lo bueno y lo malo.

Existen intensos debates en todo el mundo sobre cómo debería desarrollarse la inteligencia artificial. Algunos piden medidas de seguridad reforzadas para garantizar que esta potente tecnología se desarrolle de forma segura, mientras que otros argumentan que hacerlo supondría el riesgo de perjudicar a una industria en rápida evolución.

Pero esta es una falsa dicotomía, según Jack Jiang, profesor de innovación y gestión de la información en la Escuela de Negocios de la Universidad de Hong Kong (HKU). Jiang afirmó que la seguridad y el desarrollo de la IA son dos caras de la misma moneda, ya que la IA solo tiene valor económico si es fiable, y la fiabilidad, en su opinión, debe ser probada por terceros.

“Somos como auditores”, declaró Jiang en una entrevista con el Post. Durante los últimos dos años, ha evaluado las capacidades de docenas de modelos líderes de IA como director del Laboratorio de Evaluación de IA de la Escuela de Negocios de la HKU, lanzado tan solo unos meses después de que OpenAI presentara ChatGPT al mundo.

En aquel entonces, la angustia existencial entre los gigantes tecnológicos chinos había desencadenado la “guerra de los cien modelos”, cada uno compitiendo por destacar entre la multitud, preguntándose si China alcanzaría alguna vez a Estados Unidos.

La estudiante de doctorado Li Jiaxin es miembro del Laboratorio de Evaluación de IA.

Esa rápida proliferación de modelos de IA internacionales y chinos le dejó claro a Jiang que la comunidad empresarial necesitaría ayuda para distinguir los buenos de los malos. “La decisión para las empresas ya no era si usar o no la IA, sino cómo usarla y cuál era la mejor manera de usarla”, afirmó.