Científicos chinos han aprovechado una de las respuestas inmunitarias más rápidas y potentes del cuerpo humano para desarrollar una nueva arma potencial contra el cáncer, según un estudio publicado el miércoles en la revista Cell.
La investigación, dirigida por científicos de la Universidad de Zhejiang y el Primer Hospital de la Universidad Médica de China, se centró en los mastocitos, células inmunitarias conocidas por desencadenar síntomas alérgicos como urticaria y estornudos. Los mastocitos están cargados de pequeñas vesículas con moléculas inflamatorias y pueden reaccionar en segundos cuando se activan.
Gu Zhen, profesor de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Zhejiang y uno de los líderes del equipo de investigación, explicó que esta respuesta inmunitaria hiperactiva inspiró al equipo a explorar si la inducción de reacciones de tipo alérgico en los tumores podría ayudar a superar la inmunosupresión tumoral.
En lugar de permitir que los mastocitos respondieran a los alérgenos, el equipo los reprogramó utilizando anticuerpos IgE que reconocen proteínas presentes en las células tumorales.
Cuando estos mastocitos modificados se inyectan en el torrente sanguíneo, viajan a los tumores y desencadenan repentinas explosiones de inflamación al encontrar su objetivo canceroso específico.
La reacción similar a la de una alergia dentro del tumor ayuda a activar el sistema inmunitario y a transformar los tumores silenciosos y difíciles de tratar —tumores «fríos», que normalmente evaden la detección inmunitaria— en tumores «calientes» que las células inmunitarias pueden reconocer y atacar.
Los investigadores también descubrieron que los mastocitos pueden servir como portadores vivos de virus oncolíticos, virus que infectan y destruyen selectivamente las células cancerosas.
Al ocultar estos virus dentro de las vesículas de los mastocitos, el equipo los protegió de ser destruidos en el torrente sanguíneo. Una vez que los mastocitos llegaban a un tumor y se activaban, los virus se liberaban.
En ratones con melanoma, cáncer de mama y metástasis pulmonares, este enfoque atrajo más células T asesinas de cáncer al tumor e inhibió el crecimiento tumoral, según el estudio.
Esta estrategia también funcionó en modelos tumorales derivados de pacientes. Los mastocitos humanos equipados con anticuerpos IgE que se dirigen al marcador tumoral común HER2 y cargados con un virus oncolítico desencadenaron fuertes respuestas de células T y una notable supresión tumoral, según el estudio.
«Esto abre posibilidades para la terapia de precisión en el futuro», dijo Gu, y agregó que la combinación de anticuerpos IgE con los marcadores de cáncer de un paciente podría crear rápidamente una terapia personalizada. Además de los virus oncolíticos, los mastocitos pueden transportar una amplia gama de terapias, incluyendo fármacos, proteínas, anticuerpos e incluso nanomedicinas, y liberarlas únicamente al entrar en contacto con el tumor. Los investigadores afirmaron que esta plataforma podría, en el futuro, permitir la aplicación de múltiples modalidades de tratamiento dentro de una misma terapia celular.
El equipo planea establecer un protocolo para la selección de anticuerpos IgE específicos para cada paciente, aumentar la producción de mastocitos terapéuticos y explorar combinaciones con inmunoterapias contra el cáncer ya existentes, con el objetivo de llevar su enfoque a la aplicación clínica lo antes posible, según indicó Gu.

