En 2025, el crecimiento de las exportaciones chinas de telecomunicaciones, informática y servicios de información superó con creces las exportaciones de productos tradicionales, como el calzado.
Durante décadas, la imagen global del comercio chino fue sinónimo de enormes buques portacontenedores cargados de calzado, bolsos y muebles. Sin embargo, se está produciendo un profundo cambio estructural.
Tras conquistar el mundo de los bienes físicos, China asciende rápidamente en la cadena industrial como exportador emergente de tecnología de fabricación.
En 2025, las exportaciones chinas de telecomunicaciones, informática y servicios de información alcanzaron los 808.000 millones de yuanes (118.000 millones de dólares), lo que representa un sólido aumento interanual del 13%.
Este crecimiento superó con creces el de las exportaciones de bienes tradicionales, como el calzado, cuyas exportaciones cayeron un 9% hasta los 46.000 millones de dólares en el mismo periodo, o las de bolsos y maletas, que experimentaron un descenso colectivo del 13% hasta los 30.000 millones de dólares, según datos oficiales.
«El nuevo frente comercial de China con el mundo es la exportación de servicios como las tecnologías de la información y la comunicación, la gestión de la construcción, los servicios de ingeniería, el análisis de datos y la investigación y el desarrollo», escribió Joseph Quinlan, estratega jefe de mercado de Bank of America, en un artículo publicado recientemente en el Financial Times.
iRootech, con sede en Guangzhou, provincia de Guangdong, se encuentra entre el creciente número de empresas chinas que exportan su tecnología de visión artificial industrial e inteligencia artificial. La empresa consiguió su primer cliente extranjero, el fabricante alemán de maquinaria para hormigón Putzmeister, en 2017, y desde entonces ha colaborado con miles de empresas en el extranjero, según Xiao Tingting, directora de negocios globales de la compañía.

Desarrolló una plataforma de mantenimiento que permite gestionar de forma remota los equipos de hormigón y predecir futuras averías mediante inteligencia artificial. Gracias a ello, la empresa alemana, presente en más de 30 países, pudo reducir en un 25% los gastos de viaje relacionados con el servicio posventa.

