Beijing ha criticado la medida, pero los abogados afirman que el documento estadounidense es más una aclaración que una restricción completamente nueva.
El Ministerio de Comercio de China ha criticado duramente las últimas directrices de Washington sobre las exportaciones de chips de inteligencia artificial avanzada, acusando a Estados Unidos de abusar de los controles de exportación y de perturbar la cadena de suministro mundial de semiconductores.
Sin embargo, abogados especializados en comercio internacional y expertos del sector afirman que las repercusiones reales del nuevo documento podrían ser mucho más limitadas de lo que sugieren las tensiones geopolíticas.
La Oficina de Industria y Seguridad de Estados Unidos (BIS, por sus siglas en inglés) emitió una guía el 31 de mayo en la que indicaba que se requerirían licencias para exportar equipos informáticos avanzados a entidades con sede en China continental o Macao, o cuyas empresas matrices tengan su sede allí, incluso cuando dichas entidades operen fuera del territorio chino.
Esta decisión ha desatado un intenso escrutinio en el sector. Cada vez más limitadas en su acceso a los chips de alta gama de Nvidia en China, las empresas tecnológicas chinas han reorientado su actividad hacia el extranjero, recurriendo a centros de datos en el sudeste asiático para asegurar la capacidad de procesamiento necesaria para entrenar los modelos de IA de próxima generación.

