El conflicto entre Estados Unidos e Irán se ha convertido en un campo de pruebas para el futuro de la guerra, abarcando desde sistemas de defensa antimisiles hasta ciberoperaciones y drones autónomos.
Esta semana, Estados Unidos anunció que había llevado a cabo su primera misión de combate ofensivo utilizando embarcaciones de superficie no tripuladas, desplegando lanchas no tripuladas para atacar la base naval iraní de Bandar Abbas. Estas embarcaciones de 24 pies (unos 7,3 metros), cuyo coste unitario es inferior a un millón de dólares, pueden recorrer más de 1.000 millas (unos 1.600 kilómetros) transportando cargas útiles de hasta 1.000 libras (unos 450 kilogramos). El mes pasado se utilizó una embarcación similar, también fabricada por Saronic Technologies, para rescatar a la tripulación de un helicóptero Apache estadounidense que se había estrellado cerca del estrecho de Ormuz.
Irán también ha estado desplegando su propia tecnología y, según el “Financial Times”, se cree que está tomando como objetivo al personal militar estadounidense en el Golfo a través de sus teléfonos inteligentes. Los ciberataques a las redes móviles permitieron a los adversarios —probablemente Irán o sus aliados— localizar teléfonos específicos. Asimismo, se sospecha que Teherán utiliza software comercial de segmentación publicitaria para identificar los hoteles donde se aloja el personal del gobierno estadounidense.

