El incremento de la capacidad de cómputo respalda la ambición de Beijing de consolidarse como un «polo de referencia nacional en IA».
Beijing está aumentando su potencia de cálculo y presentando nuevas políticas para impulsar la «economía de tokens» de la ciudad, a medida que China acelera la adopción de la IA en sectores clave dentro de su carrera tecnológica con Estados Unidos.
La capital china se ha fijado el objetivo de añadir otros 50.000 petaflops de potencia de computación inteligente durante la segunda mitad de 2026, lo que elevaría su capacidad total por encima de los 130.000 petaflops para finales de año, según anunció el martes la Oficina Municipal de Economía y Tecnología de la Información de Beijing en una rueda de prensa.
Un petaflop equivale a un billón de cálculos por segundo.
Este ambicioso objetivo se suma al incremento de 22.000 petaflops registrado en los primeros seis meses del año, que elevó la capacidad actual de la ciudad a 82.000 petaflops, según datos de la agencia tecnológica local.
El aumento de la capacidad de cómputo respalda la ambición de Beijing de consolidarse como un «polo de referencia nacional en IA», apoyando el esfuerzo más amplio del país por integrar la inteligencia artificial en las industrias tradicionales para estimular un nuevo crecimiento económico.
Beijing también aspira a fomentar un ecosistema de código abierto basado en la combinación de «RISC-V + sistema operativo de IA».
Al combinar sistemas operativos centrados en IA con RISC-V —una arquitectura de chips de estándar abierto considerada una alternativa clave a las tecnologías occidentales propietarias como Arm y la arquitectura x86 de Intel—, la ciudad espera construir una infraestructura integral que abarque desde los chips hasta las aplicaciones.

