El incidente, en el que llegó a haber apenas 20 metros de distancia entre las aeronaves, ofrece lecciones para los reguladores y operadores chinos, según los analistas.
Un incidente ocurrido el martes, en el que un avión de All Nippon Airways (ANA) se acercó peligrosamente a otra aeronave mientras se aproximaba al aeropuerto de Haneda (Tokio) procedente de Shanghái, ha vuelto a poner el foco en la seguridad aérea —específicamente en la tecnología y los protocolos anticolisión—, según profesionales del sector radicados en China.
Si bien la intervención del sistema de alerta de tráfico y evasión de colisiones (TCAS) de uno de los aviones evitó el contacto entre ambas aeronaves, los analistas señalaron que China podría extraer lecciones del incidente, dado que el sistema del otro avión no emitió una advertencia similar.
Asimismo, añadieron que China cuenta con medidas y sistemas «rigurosos» para hacer que tales sucesos sean «menos probables», ya que la seguridad es un factor determinante para las ambiciones de Beijing en el ámbito de la aviación y para el futuro de sus propias aerolíneas.
El vuelo NH968 de ANA, un Boeing 767 que transportaba a 197 pasajeros y miembros de la tripulación, estuvo a punto de colisionar con un avión de inspección Cessna 525C de la Oficina de Aviación Civil de Japón (JCAB). El Boeing 767 (un avión de fuselaje ancho) casi impacta contra el Cessna (una aeronave ligera bimotor) durante el descenso hacia Tokio a primera hora del martes, según informaron medios de comunicación chinos y japoneses.
Ni ANA ni la JCAB respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
Los datos de trayectoria de vuelo indicaron que la separación vertical entre ambas aeronaves era de apenas 20 metros (66 pies) cuando se cruzaron, lo que activó el sistema TCAS del avión de ANA y llevó al piloto a evitar el impacto mediante una corrección de rumbo. No hubo heridos.

