China está volcando el poder estatal en los esfuerzos por superar a Elon Musk en una tecnología de vanguardia vital: las interfaces cerebro-computadora.
Durante años, Elon Musk ha soñado con superar diversas afecciones de salud crónicas mediante la implantación de chips informáticos en el cerebro humano. Sin embargo, esa visión podría hacerse realidad más rápidamente en China, donde las autoridades estatales están lanzando un esfuerzo coordinado para acelerar el desarrollo de esta industria incipiente.
En los últimos días se ha anunciado en China una serie de iniciativas relacionadas con las interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés), en las que participan desde compañías de seguros estatales hasta bancos de inversión y gobiernos locales.
El miércoles, PICC Property and Casualty —una importante aseguradora estatal— anunció la firma de la primera póliza de seguro comercial del país que cubre la cirugía invasiva, a menudo necesaria, para implantar una BCI en el cerebro de un paciente.
La noticia tuvo repercusión en los mercados: las acciones de empresas vinculadas a las BCI subieron en Hong Kong, ya que los inversores apostaron a que este avance en el sector asegurador ayudaría a acelerar la comercialización de la tecnología.
Las acciones de empresas relacionadas con las BCI subieron un 1,59% el miércoles. Shanghai Heartcare Medical Technology, fabricante de dispositivos médicos de neurointervención, registró un alza del 1,28%, mientras que la desarrolladora de software BrainAurora Medical Technology subió un 1,65%.
PICC Property and Casualty ha puesto en marcha este programa en colaboración con un hospital afiliado a la Facultad de Medicina de la Universidad de Zhejiang, en Hangzhou. Esta ciudad es un importante centro tecnológico del este de China que alberga a destacadas empresas emergentes, como la firma de inteligencia artificial DeepSeek y la pionera en robots humanoides Unitree Robotics.
La tecnología BCI, que tradicionalmente requiere una cirugía a cráneo abierto para implantar electrodos en una región específica del cerebro, permite a los pacientes controlar dispositivos digitales utilizando únicamente sus pensamientos.

