Los fabricantes de automóviles buscan mayor control sobre el hardware informático para reducir su dependencia de Nvidia y Horizon Robotics.
Se ha abierto un nuevo frente en la guerra tecnológica de los vehículos eléctricos en China: los fabricantes de automóviles están diseñando sus propios chips de conducción inteligente, convirtiendo los semiconductores personalizados en el arma predilecta de la industria en el mercado automotriz más grande del mundo.
El último movimiento se produjo el lunes, cuando Li Auto presentó el Mach M100, un chip de inteligencia artificial de 5 nanómetros diseñado específicamente para la conducción autónoma.
Diseñado para el nuevo modelo de SUV L9 Livis de la compañía, el chip demostró una potencia de cálculo de 1.280 billones de operaciones por segundo (TOPS) por unidad —una métrica que indica la velocidad a la que un «cerebro» de IA puede procesar los datos entrantes—, según informó Li Auto. La firma añadió que el chip alcanzó una tasa de utilización altamente eficiente del 82 por ciento.
Este anuncio se produjo tras una serie de avances por parte de sus competidores.
Semanas antes, BYD —líder mundial en la fabricación de vehículos eléctricos— presentó el Xuanji A3, un chip de conducción inteligente de 4 nanómetros que ya se encuentra en fase de producción masiva. Capaz de soportar funciones de conducción autónoma de niveles 3 y 4, un conjunto de tres chips Xuanji A3 trabajando en tándem puede ofrecer una potencia de procesamiento superior a los 2.100 TOPS, según la empresa.
Una mayor capacidad de TOPS permite a los ordenadores del vehículo tomar decisiones de conducción en fracciones de segundo, procesando simultáneamente información proveniente de diversas fuentes, como sensores de radar y lidar.
Por su parte, Nio ha presentado su propio chip NX9031 de 5 nanómetros, y Xpeng está desarrollando su chip patentado Turing para sistemas de conducción inteligente de próxima generación.

