La financiación respaldada por el Estado impulsa los esfuerzos de EE.UU. por crear un suministro nacional, pero las tendencias del sector y las diferencias de precios siguen considerándose obstáculos para reducir la dependencia de China.
La empresa estadounidense Patriot Critical Minerals planea iniciar trabajos de excavación en un yacimiento minero abandonado hace mucho tiempo, en el estado de Nevada —de baja densidad de población—, para extraer tungsteno. Se trata de una materia prima importante con aplicaciones industriales que van desde componentes aeroespaciales hasta herramientas de corte convencionales.
La compañía, que cuenta únicamente con este activo, está solicitando financiación a los Departamentos de Defensa y de Energía de EE.UU. Estos fondos son ahora más accesibles, ya que el presidente Donald Trump busca trasladar la producción de minerales críticos a territorio nacional ante la posibilidad de que China dificulte el acceso a estos recursos tras las restricciones a la exportación impuestas durante el último año.
«Obviamente, la administración actual es muy partidaria del desarrollo e impulsa muchas de estas iniciativas», declaró Brodie Sutherland, director ejecutivo de Patriot, en una entrevista.
Sin embargo, el objetivo de Patriot de iniciar operaciones a mediados de 2029 en este proyecto de 300 millones de dólares y 121 hectáreas (300 acres) ha chocado con la escasez de personal gubernamental disponible para tramitar las solicitudes, proceso que en su caso incluye una evaluación de impacto ambiental. Cabe recordar que Trump redujo la plantilla de empleados civiles del gobierno federal en más de un 10% en 2025.
La historia de Patriot parece reflejar una tendencia más amplia.
Desde que Trump regresó a la presidencia el año pasado, el sector de los minerales críticos ha recibido una gran afluencia de capital, gran parte del cual procede de organismos gubernamentales.

