Mientras las sanciones de EE.UU. bloquean el acceso a la litografía avanzada, una empresa con sede en Shanghái apuesta por el rediseño de chips y el apilamiento de memoria 3D para superar los cuellos de botella.
Dongfang Suanxin, una “startup” china de semiconductores respaldada por fondos estatales y gigantes tecnológicos nacionales, ha presentado un plan ambicioso para desafiar a Nvidia —líder del mercado estadounidense— mediante el uso de arquitecturas de chip alternativas que permitan sortear los controles de exportación impuestos por Estados Unidos.
La empresa, con sede en Shanghái, anunció el lunes que su estrategia se basa en la computación definida por software y en una arquitectura de memoria apilada en 3D (con memoria situada cerca del procesador); según la compañía, esto podría reducir la dependencia de los procesos de fabricación avanzados y de la memoria de última generación que Washington restringe actualmente.
«Tenemos que forjar nuestro propio camino», declaró el fundador Wei Shaojun durante el evento de presentación.
«Ese camino no puede consistir en ponerse al día pasivamente dentro de un marco establecido por otros. Necesitamos una arquitectura independiente, tecnología original, un ecosistema autosostenible y una cadena de suministro segura y controlable».
Con este fin, Dongfang Suanxin —también conocida como Shanghai Oriental Computing Technology— pretende eludir las limitaciones tradicionales del *hardware* modificando la forma en que los chips procesan los datos.
La computación definida por software permite reconfigurar al instante los recursos de cálculo y flujo de datos de un chip, adaptando así el *hardware* a diferentes cargas de trabajo.

