El director ejecutivo de Anthropic y pionero de la IA descubre que la vieja carta de la «amenaza china» funciona tan bien para Silicon Valley como para Washington.
El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, parece creer que él, la industria estadounidense de inteligencia artificial (IA) y Estados Unidos son los únicos que deberían tener derecho a determinar el destino de la humanidad.
Si bien habla de boquilla sobre la participación de otras democracias en el desarrollo de la IA, ¿cuáles se acercan remotamente a las capacidades tecnológicas de EE.UU. y China?. ¿Acaso no cuentan los países en desarrollo no democráticos?.
Su convicción personal es mucho más peligrosa que la mera codicia comercial. Al igual que Peter Thiel —el inversor de capital riesgo e influyente figura de Silicon Valley que advierte sobre el Anticristo mientras adopta muchos de sus rasgos característicos—, Amodei y su industria de IA encarnan el mismo peligro contra el que él mismo advierte.

