Una alianza de 24 países busca coordinar estrategias de telecomunicaciones de próxima generación, pero los analistas señalan que la destreza tecnológica de China ofrece una hoja de ruta más clara.
Mientras Estados Unidos construye una alianza sobre 6G con más de 20 países de Europa y Asia, los analistas afirman que los esfuerzos de Washington para contrarrestar la creciente influencia de Beijing en esta tecnología de próxima generación enfrentan desafíos a corto plazo.
La alianza, que incluye a 24 países —entre ellos el Reino Unido, Alemania y Japón—, tiene como objetivo coordinar las estrategias gubernamentales sobre 6G, compartir recursos técnicos y sentar las bases para el despliegue comercial de esta tecnología, cuya sustitución del 5G se espera que comience en la década de 2030.
La iniciativa busca «asegurar el liderazgo en la próxima generación de comunicaciones globales», declaró esta semana la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información (NTIA) del Departamento de Comercio de EE.UU.
A diferencia de las generaciones anteriores de redes móviles, centradas principalmente en una conectividad más rápida, se espera que el 6G integre inteligencia artificial, así como capacidades de detección y computación, lo que permitirá aplicaciones que van desde sistemas autónomos hasta robots humanoides.
«Estados Unidos busca construir un ecosistema alternativo en cuatro frentes —tecnología, estándares, industria y geopolítica— que reduzca el papel de China», afirmó Shan Guangcun, profesor de la Universidad de la Academia China de Ciencias, cuya investigación se centra en la IA, la robótica y los sensores inteligentes.
«Su objetivo principal es ganar mayor influencia en el establecimiento de estándares para el 6G y definir las reglas de la carrera tecnológica de próxima generación, tras lo que considera una posición de debilidad durante la era del 5G».

