Hubo una época en la que AMD era el rival más débil del mundo de los semiconductores. Hace veinte años, pocos habrían imaginado que la compañía definiría el futuro de la infraestructura global de IA junto a uno de los actores más poderosos en el campo de la inteligencia artificial.
Sin embargo, eso es exactamente lo que AMD ha logrado con su nueva alianza plurianual con OpenAI. Este acuerdo marca tanto un hito tecnológico como un giro estratégico para toda la industria de los centros de datos.
Declaración de intenciones de 6 gigavatios.
El titular es impactante, y no es exageración. OpenAI desplegará GPU AMD Instinct de hasta seis gigavatios, comenzando con un gigavatio de aceleradores MI450 en la segunda mitad de 2026. En términos de escala y ambición, este es un momento decisivo para AMD.
Como lo expresó Forrest Norrod, vicepresidente ejecutivo y director general de soluciones para centros de datos de AMD, durante la sesión informativa de la compañía: «Este acuerdo supone una gran transformación, no solo para AMD, sino también para la dinámica de la industria en general. Representa un sólido respaldo a la tecnología de AMD y su idoneidad para la implementación a gran escala de los modelos más importantes».
Esta simple cita captura el cambio en curso. AMD ya no solo compite. Es coautor del plan para construir la próxima generación de infraestructura de IA.
El acuerdo va mucho más allá de un acuerdo de proveedor convencional. Está estructurado como una sólida alianza estratégica, con una garantía basada en el rendimiento para que OpenAI adquiera hasta 160 millones de acciones de AMD (casi el 10% de la compañía), vinculada a hitos de implementación y umbrales de precio de las acciones que alcanzan un máximo de 600 dólares por acción. Esta estructura alinea a ambas compañías en cuanto a ejecución y éxito, creando lo que Norrod describió como un «círculo virtuoso positivo» de implementación, adopción y creación de valor.
La potencia se convierte en la nueva métrica.
Uno de los detalles más reveladores no reside en la cantidad de GPU, sino en cómo AMD y OpenAI definen la escala. En lugar de contar chips o flops, hablan de gigavatios, una métrica centrada en la energía que refleja cómo los operadores de hiperescala planifican ahora la infraestructura. Como explicó Norrod: «Nuestros clientes y quienes construyen centros de datos ahora tienen que pensar en la infraestructura en tramos de un gigavatio».
Este cambio de las métricas de computación a las métricas de potencia sugiere algo más profundo. La infraestructura de IA se está centrando tanto en la ingeniería energética, la eficiencia térmica y la integración de sistemas como en el rendimiento del silicio.
AMD se está adaptando a esta realidad con Helios, una solución a escala de rack que integra GPU, CPU, redes y telemetría en un diseño único y compacto. Helios encarna un enfoque holístico para los centros de datos de IA: considera el hardware no como productos independientes, sino como elementos integrales de un sistema masivo y coordinado.
Esta estrategia holística hace que la adquisición de ZT Systems por parte de AMD, realizada a principios de este año, sea especialmente crucial. Esta decisión, que en su momento pareció secundaria, ahora parece profética. La experiencia de ZT en el diseño de sistemas a gran escala sustenta Helios, lo que permite a AMD ofrecer soluciones integradas verticalmente, no solo componentes. El centro de datos del futuro no se construirá chip a chip. Se entregará como módulos diseñados, optimizados para potencia, rendimiento y escalabilidad desde el primer día.
AMD se gana una credibilidad de primer nivel.
Este acuerdo también es una historia de credibilidad. La relación de AMD con OpenAI no se materializó de la noche a la mañana. Todo comenzó con el MI300, cuando OpenAI ejecutó por primera vez cargas de trabajo GPT en hardware AMD dentro de los centros de datos de Microsoft. Durante los últimos 18 meses, esta relación se profundizó, especialmente gracias al trabajo en Triton, el compilador de OpenAI para kernels de GPU. AMD se convirtió en un backend de primera clase para Triton, alineando su hoja de ruta con las necesidades de OpenAI y moldeando el diseño del MI450 en función de la retroalimentación del mundo real.
Ese compromiso paciente e iterativo finalmente dio sus frutos. Como señaló Norrod, el compromiso de OpenAI «no surgió de una cita casual. Surgió de trabajar con OpenAI durante varios años, lo que les permitió ganar confianza gradualmente en nuestras capacidades». Este anuncio es más que un acuerdo de suministro. Es la confirmación de que AMD ahora pertenece al nivel más alto de proveedores de infraestructura de IA.
Catalizador para cambios más amplios en la industria.
El impacto de esta asociación se extenderá más allá de AMD y OpenAI. Indica que el mercado de la infraestructura de IA ya no es una carrera de un solo caballo dominada por Nvidia. El surgimiento de alternativas creíbles a niveles de hiperescala acelerará la competencia, diversificará los ecosistemas y estimulará la innovación en todo el espectro, desde los compiladores y los marcos hasta las redes y el suministro de energía.
También podría cambiar la forma en que se financian e implementan los centros de datos. Un acuerdo de seis gigavatios implica inversiones multimillonarias en energía, refrigeración y bienes raíces. Dado que las implementaciones se enmarcan en términos de gigavatios, se espera que el diseño de los centros de datos se vuelva más modular, con soluciones prediseñadas a escala de rack como Helios, que formen la unidad básica de implementación. Esto podría acortar el tiempo de comercialización de la infraestructura de IA y hacer que la expansión global sea más predecible y eficiente en términos de capital.
El panorama general: La madurez de AMD.
En definitiva, este acuerdo va más allá del hardware. Se trata de que AMD se haga un lugar en la mesa del cambio tecnológico más trascendental de nuestro tiempo. Hace dos décadas, la idea de que AMD suministrara la columna vertebral de una de las plataformas de IA más avanzadas del mundo habría parecido fantasiosa. Hoy, es una realidad.
El acuerdo refleja una empresa que se ha transformado de un competidor constante a un socio estratégico de confianza para impulsar el futuro de la inteligencia artificial. Esto sugiere una industria en transición, donde la potencia, la escala y la integración están redefiniendo lo que significa ser líder.
Los grandes actores de la infraestructura de IA ahora incluyen a AMD, y eso lo cambia todo.

