La interoperabilidad y las aplicaciones prácticas se consideran obstáculos clave para que la ciudad aproveche todo el potencial de la tokenización.
Según el director de investigación de activos digitales de HSBC, Hong Kong está mejor posicionado que muchos otros países asiáticos para convertir las stablecoins en productos comercialmente viables a gran escala, gracias a su liderazgo inicial en tokenización y su creciente experiencia en la migración de infraestructura financiera a la cadena de bloques.
“Hong Kong ya cuenta con ejemplos de implementación de esta tecnología y ahora puede centrarse en aplicaciones comerciales y su escalabilidad”, afirmó Daragh Maher, director de investigación de activos digitales de HSBC, en una entrevista concedida esta semana al margen de la Cumbre Global de Inversiones de HSBC.
Como parte de su estrategia para consolidarse como un centro global de criptomonedas, Hong Kong ha desarrollado un marco regulatorio relativamente completo para los activos digitales, al tiempo que ha puesto a prueba casos de uso reales en su amplio ecosistema financiero.
Desde agosto de 2024, la Autoridad Monetaria de Hong Kong (HKMA) ha estado implementando un programa piloto de depósitos tokenizados para la liquidación de transacciones con activos digitales. La ciudad también ha emitido bonos verdes digitales en tres ocasiones, la más reciente en noviembre, recaudando la cifra récord de 10.000 millones de dólares de Hong Kong.
Este año, estos esfuerzos se ampliaron con la iniciativa “Project Ensemble” de la HKMA, que reúne a bancos y participantes del sector, como Ant International y BlackRock, para explorar el uso de depósitos tokenizados en transacciones con fondos del mercado monetario tokenizados.
Los participantes del sector afirmaron que la tokenización requería una infraestructura de efectivo en la cadena de bloques para aprovechar al máximo sus ventajas de eficiencia, y que las stablecoins se perfilaban como un mecanismo de pago clave para respaldar esta transición.


