Elon Musk asegura que el nuevo motor del Cybercab de Tesla no utiliza tierras raras, pero los analistas consideran que esta medida es solo un pequeño paso para reducir la dependencia del sector —o la ventaja estratégica de China—.
Mientras el director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, promocionaba el motor del Cybercab de su compañía —que, según afirma, no contiene elementos de tierras raras—, ha surgido un debate sobre si esta tecnología podría marcar un cambio significativo en las cadenas de suministro de vehículos eléctricos (VE) o socavar una de las bazas de China en su prolongado conflicto comercial con Estados Unidos.
Aunque la iniciativa se ha interpretado como un esfuerzo por reducir la dependencia de la industria de los vehículos eléctricos respecto a las tierras raras —un componente esencial de los imanes permanentes que impulsan los motores eléctricos—, los analistas señalaron que sería difícil debilitar de forma significativa la posición de ventaja de China, dados los desafíos para escalar la tecnología y el uso generalizado de estos minerales en otras industrias.
Estos comentarios se produjeron tras una publicación de Musk en redes sociales el viernes, en la que afirmaba que el motor del nuevo Cybercab autónomo de Tesla no utilizaba metales de tierras raras y mantenía la misma autonomía, un avance que describió como «extremadamente difícil de lograr».
David Zhang, secretario general de la Asociación Internacional de Ingeniería de Vehículos Inteligentes (con sede en Shanghái), señaló que el motor de Tesla libre de tierras raras seguía siendo en gran medida un «concepto comercial», y que aún no estaba claro si el motor del vehículo podría igualar la eficiencia y el rendimiento de los motores convencionales que utilizan imanes permanentes de tierras raras.
«La reciente afirmación de Musk refleja los esfuerzos de Tesla por reforzar la seguridad de la cadena de suministro, en un contexto en el que Estados Unidos y China utilizan los chips avanzados y las tierras raras, respectivamente, como herramientas de presión mutua», afirmó.
Zhang recordó que Tesla utilizó inicialmente motores de inducción de corriente alterna (CA) sin tierras raras antes de adoptar motores de imanes permanentes de tierras raras para la producción en masa con el Model 3 en 2017, los cuales ofrecían un mejor rendimiento.

