Casi 300 vuelos cancelados un día después de que un problema en el control del tráfico aéreo interrumpiera los viajes en toda Gran Bretaña.
Los viajeros aéreos del Reino Unido vivieron otra jornada difícil el miércoles, con la cancelación de casi 300 vuelos en todo el país, mientras el servicio de control de tráfico aéreo británico se esforzaba por recuperarse de un fallo técnico que descartaron que fuera un ciberataque.
Tras la cancelación de 1.746 vuelos el martes —primer día de la interrupción—, otros 291 fueron suprimidos el miércoles (la mayoría con origen o destino en Londres-Heathrow, el aeropuerto más grande del Reino Unido y uno de los más transitados de Europa), según la empresa de análisis de aviación Cirium.
«Terminamos pasando poco más de cinco horas sentados en el avión», comentó Matt Ernster, de 28 años, quien regresaba a Boston vía Heathrow tras su luna de miel en París el martes.
Cuando finalmente se les permitió desembarcar, «aquello se convirtió en una escena gigantesca y caótica», relató Ernster. La recogida de equipaje «parecía una situación apocalíptica» y no había hoteles disponibles en un radio de dos horas.
«Fue la peor experiencia de viaje que he tenido jamás».

El director de los Servicios Nacionales de Tráfico Aéreo (NATS), Martin Rolfe, declaró: «En este momento hemos descartado la actividad cibernética» como causa del problema.

