GitLab ha abierto el periodo de separación voluntaria y espera que un número no especificado de empleados abandone la empresa para ayudarla a convertirse en «la plataforma empresarial de confianza para la creación de software en la era de la IA».
Según el CEO Bill Staples, el esfuerzo de la compañía por reducir su plantilla difiere de otros despidos relacionados con la IA.
«Este proceso de reestructuración no es como otros que puedan estar viendo en las noticias», escribió Staples en una entrada de blog. «Por supuesto, la IA está cambiando la forma en que trabajamos y forma parte de nuestro plan de transformación, pero esto no es un ejercicio de optimización mediante IA ni de recorte de costes».
¿Qué es, entonces?. Bueno, según Staples, GitLab planea utilizar la mayor parte del dinero que ahorre al prescindir de personal para invertirlo en su propio negocio.
Cabe señalar que las cinco apuestas arquitectónicas fundamentales que constituyen el núcleo de esta reorientación empresarial —API específicas para agentes; un CI/CD rediseñado; un modelo de datos para aportar contexto; gobernanza; y soporte para cargas de trabajo gestionadas por humanos, asistidas por agentes y autónomas— suenan a inversiones en infraestructura; precisamente aquello que otras empresas financian con los fondos liberados de las obligaciones salariales.
Pero GitLab no está (hasta donde sabemos) devolviendo los fondos liberados a los inversores, iniciando una recompra de acciones, engordando los bonos de los ejecutivos ni lanzando una aventura desacertada en el metaverso que consuma 80.000 millones de dólares en cinco años. Así que, tal vez, esa sea la diferencia a la que aludía Staples.
La otra diferencia que citó Staples es el plan de su compañía para que los gerentes conversen con los empleados sobre si deben quedarse o marcharse.
«A partir de hoy, los gerentes de toda la empresa entablarán conversaciones más profundas con la dirección sobre cómo se aplican los principios de reestructuración dentro de sus equipos», afirmó. «Esas conversaciones servirán de base para tomar decisiones sobre los puestos afectados».
No se ha revelado el criterio que regirá estas conversaciones sobre retención o salida. Es de suponer que se animará a los empleados que no muestren suficiente entusiasmo ante la nueva dirección a abandonar la empresa a través del periodo de separación voluntaria. De no haber tal cooperación, es probable que les aguarde una destitución forzosa a manos de sus gerentes.
Si bien Staples no ha fijado una cifra objetivo para el número de despidos deseados —los detalles se darán a conocer durante el informe financiero del primer trimestre del año fiscal 2027 de la compañía, el próximo 2 de junio—, sí estableció un objetivo en cuanto a la huella territorial de la empresa. «Estamos reevaluando nuestra huella operativa y planeamos reducir en hasta un 30 por ciento el número de países en los que contamos con equipos pequeños», afirmó.
Actualmente, GitLab opera en 60 países. Esto implica gestionar una gran cantidad de entidades corporativas distintas, dominar diversas legislaciones fiscales y alquilar numerosas oficinas.
La empresa de desarrollo de software no respondió de inmediato a una solicitud para aclarar cómo se define el concepto de «equipos pequeños». Tampoco revela su número total de empleados en sus informes anuales más recientes. Según la firma de análisis Unify, GitLab cuenta con aproximadamente 1.800 empleados, de los cuales casi 1.500 trabajan fuera de los Estados Unidos.
Otro objetivo del plan de despidos es reducir las capas organizativas de GitLab. «Estamos aplanando nuestra estructura organizativa, ya que contar con ocho niveles jerárquicos resulta excesivo para una empresa de nuestro tamaño; estas capas de gestión están ralentizando nuestro ritmo de trabajo», señaló Staples.
GitLab está apostando fuertemente por su plataforma Duo Agent (DAP), la cual pasó a estar disponible para el público general el pasado mes de enero.
Tan recientemente como en su informe anual de 2025, GitLab destacaba la posibilidad de continuar con las contrataciones de personal. «Tenemos la intención de aumentar nuestros ingresos internacionales mediante un incremento estratégico de nuestras inversiones en operaciones de ventas y marketing a nivel global, lo que incluye un aumento de la plantilla en las regiones de EMEA y APAC», declaró la compañía en un momento en el que el panorama resultaba más optimista.
Ahora, la situación es muy distinta. Más allá de otros desafíos —como la debilidad en el sector de contratos gubernamentales—, uno de los motivos detrás de esta reestructuración centrada en la IA parece ser la decisión que tomó la empresa en 2023 de aumentar sus precios.
En marzo, durante la conferencia telefónica con inversores para presentar los resultados del cuarto trimestre del año fiscal 2026, Staples reconoció que aquellas organizaciones más sensibles a las variaciones de precios no acogieron con demasiado agrado la obligación de tener que pagar más.
«El incremento del 50 por ciento que aplicamos hace unos años a la tarifa de nuestro plan ‘Premium’ coincidió, además, con un repunte en la experimentación con código basado en IA y con un estancamiento en los presupuestos destinados a servicios SaaS», explicó.
«Simultáneamente, nuestra estrategia de orientarnos hacia el segmento de mercado de gama alta (upmarket) provocó una reducción de los recursos técnicos disponibles para el segmento de gama baja del mercado. La confluencia de ambos factores ha frenado el crecimiento de nuestro plan ‘Premium’, especialmente entre aquellos clientes sensibles a los precios —un grupo que, según nuestras estimaciones, representa aproximadamente el 20 por ciento de nuestros Ingresos Anuales Recurrentes (ARR)—; en este grupo se incluye la debilidad observada en el sector de las pequeñas y medianas empresas (pymes), una cuestión que hemos venido analizando recientemente».

