Una “startup” china pausa las suscripciones a Kimi K3 ante el aumento de la demanda y la escasez de recursos de cómputo, lo que pone de relieve los desafíos del país en materia de chips para IA.
La “startup” china Moonshot AI ha suspendido las nuevas suscripciones para su innovador modelo Kimi K3, ya que la creciente demanda está saturando su capacidad de cómputo; esto subraya los desafíos que enfrentan los laboratorios chinos de IA para ofrecer sus productos a usuarios de todo el mundo.
«En las últimas 48 horas, la demanda ha llevado nuestra capacidad actual casi al límite», declaró el domingo Moonshot AI, empresa con sede en Beijing, a través de un comunicado en X. «Nuestras GPU [unidades de procesamiento gráfico] están sufriendo la presión».
La compañía informó que había «pausado temporalmente las nuevas suscripciones», aclarando que los suscriptores actuales no se verían afectados. «Estamos ampliando la capacidad tan rápido como podemos y volveremos a habilitar plazas para nuevas suscripciones de forma escalonada», afirmó la empresa.
A finales de la semana pasada, Moonshot lanzó Kimi K3, un modelo de lenguaje de gran tamaño con 2,8 billones de parámetros. El modelo ha superado a los principales sistemas estadounidenses, como GPT-5.6 Sol y Claude Fable 5, en algunas pruebas de rendimiento (“benchmarks”), incluida la clasificación de Arena AI para el desarrollo de código “front-end”.
Actualmente, Moonshot ofrece el enorme modelo K3 a través de una interfaz de programación de aplicaciones (API) en la nube y planea publicar los pesos del modelo antes del 27 de julio; esto lo convertiría en el modelo de frontera de «pesos abiertos» más grande del mundo hasta la fecha.
Sus capacidades de vanguardia han atraído la atención mundial y han avivado la creciente inquietud en Estados Unidos ante la rápida reducción de la ventaja que el país mantenía sobre los laboratorios chinos de IA. No obstante, muchos usuarios señalaron que Kimi K3 funcionaba notablemente más lento que las principales alternativas estadounidenses. Los laboratorios chinos de inteligencia artificial siguen enfrentándose a la escasez de potencia de cálculo, mientras la industria nacional de chips se esfuerza por ponerse al día en medio de las medidas de control de exportaciones de Estados Unidos, las cuales han restringido el acceso a chips avanzados y a equipos de fabricación de chips.

