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El Secretario General de la ONU, António Guterres, interviene en el Diálogo Mundial inaugural sobre Gobernanza de la IA, celebrado en Ginebra el 6 de julio.

Ante la competencia entre EE.UU. y China por la IA, las potencias medias pueden trazar una tercera vía

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  • Última modificación de la entrada:agosto 8, 2026

Entre la difusión garantizada por EE.UU. y el multilateralismo de desarrollo chino, las potencias medias tienen margen para hacer valer su presencia.

La carrera mundial por la IA se está convirtiendo en una pugna por el orden internacional. En junio, EE.UU. convocó la segunda cumbre de la «Pax Silica» —un grupo de 24 economías— para abordar cuestiones como la seguridad de las cadenas de suministro, la infraestructura de IA y las asociaciones tecnológicas basadas en la confianza. En julio, los 193 Estados miembros de la ONU se reunieron en Ginebra para celebrar el Diálogo Mundial inaugural sobre Gobernanza de la IA.

Días después, 29 países firmaron en Shanghái el acuerdo de creación de la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO, por sus siglas en inglés). En conjunto, estos acontecimientos revelan una estructura emergente: la difusión garantizada por EE.UU., el multilateralismo de desarrollo chino y una vía funcional —aún fragmentada— liderada por potencias medias e instituciones internacionales.

La vía estadounidense se basa en el control de la frontera tecnológica. Las empresas de EE.UU. dominan el diseño de chips avanzados, las plataformas en la nube, los modelos propietarios y gran parte del software utilizado para entrenar y desplegar la IA. Washington organiza estos activos a través de la «Pax Silica», paquetes de exportación integrales (*full-stack*), financiación pública, asociaciones en el sector de semiconductores y redes de ciberseguridad. El acceso se amplía entre socios de confianza, mientras que las capacidades más estratégicas permanecen sujetas a restricciones.

Este sistema ofrece a los socios tecnología de alto rendimiento, empresas consolidadas y mercados de capitales profundos. También genera dependencia de las licencias estadounidenses, los servicios en la nube, las actualizaciones de modelos y la continuidad de las políticas. Por tanto, la influencia estadounidense se basa tanto en las condiciones de acceso como en las propias tecnologías.

China está construyendo una arquitectura diferente. Su vía combina modelos de menor coste y pesos abiertos, infraestructura de telecomunicaciones y centros de datos, despliegue industrial, formación y cooperación impulsada por el gobierno. La WAICO dota a esta estrategia de una plataforma institucional permanente. Su acuerdo fundacional presenta a la organización como un vehículo para la cooperación internacional, la gobernanza global y el desarrollo seguro, justo e inclusivo de la IA. Beijing la ha vinculado estrechamente al desarrollo de capacidades y a las inquietudes del Sur Global.

La propuesta de China resulta atractiva para los gobiernos que buscan modelos asequibles, despliegue local y menos condiciones de acceso basadas en alianzas. No obstante, el mantenimiento, la compatibilidad de los equipos, las prácticas de gestión de datos, las normas técnicas y las relaciones con los proveedores podrían dejar a los Estados socios dependientes de los sistemas chinos, incluso cuando los modelos sean operados localmente. La influencia de WAICO dependerá de si logra establecer un presupuesto estable, una secretaría operativa y proyectos creíbles que vayan más allá de las declaraciones diplomáticas.