Mientras la gente se sumerge en la comodidad que ofrece la IA en 2026, los centros de datos que la impulsan están al borde del «sobrecalentamiento». El cuello de botella definitivo en la capacidad de cómputo es la energía. Las instalaciones tradicionales gastan cerca del 40 por ciento de su consumo eléctrico únicamente en el funcionamiento del aire acondicionado para refrigerar los servidores.
Para hacer frente a este desafío, China ha ideado una solución audaz: sumergir centros de datos en el mar. Recientemente, el primer centro de datos submarino comercial del mundo —alimentado por un parque eólico marino— comenzó a operar en Shanghái.
Imagine un gigantesco «cubo de acero» de 1.950 toneladas (equivalente al peso de 1.300 automóviles compactos) posicionado con precisión en el lecho marino a una profundidad de 10 metros, con miles de servidores funcionando día y noche. Con una temperatura media anual del agua de apenas 15°C en esta zona marina, la instalación utiliza el agua del mar para disipar el calor de forma directa, sin consumir ni una sola gota de agua dulce para la refrigeración.
Una métrica clave de la industria para medir la eficiencia energética es la Eficiencia en el Uso de la Energía (PUE, por sus siglas en inglés), la cual se calcula dividiendo el consumo total de electricidad de la instalación entre la energía utilizada exclusivamente por los equipos informáticos (servidores, almacenamiento y redes). Si el PUE es igual a dos, significa que por cada kilovatio-hora (kWh) que los servidores consumen en tareas de cómputo, se desperdicia otro kWh en refrigeración y mantenimiento.
Idealmente, el PUE debería ser igual a uno, lo que indicaría un desperdicio nulo. Si bien alcanzar exactamente el valor de uno resulta imposible en la realidad, la tecnología moderna nos permite acercarnos a él de manera casi infinita.
Los centros de datos tradicionales ubicados en tierra suelen presentar un PUE de entre 1,4 y 1,6; sin embargo, esta instalación submarina ostenta un PUE asombrosamente bajo, inferior a 1,15.
Situados a tan solo 500 metros de la costa, se alzan imponentes más de 50 aerogeneradores. Este parque eólico marino de 200 megavatios genera más de 500 millones de kWh de electricidad al año, suministrando energía limpia directamente al centro y alcanzando una tasa de abastecimiento de energía verde superior al 95 por ciento.

