El país impulsa la autosuficiencia en industrias importantes en medio de la competencia con Estados Unidos por la fabricación de tecnología avanzada.
China ha logrado un avance significativo en la producción de una forma ultrapura de silicio, un material fundamental para la construcción de computadoras cuánticas basadas en silicio, mientras Beijing acelera su iniciativa para reducir la dependencia de la tecnología extranjera en áreas estratégicas.
La Corporación Nacional Nuclear de China (CNNC), gigante estatal de la energía nuclear, anunció el lunes que uno de sus institutos de investigación había logrado producir en masa un isótopo silicio-28 de alta pureza con una abundancia isotópica superior al 99,99%. Este logro marcó la primera producción independiente y a gran escala de este material en China, según se informó.
Este avance contribuye a subsanar una deficiencia histórica en la cadena de suministro de tecnología cuántica de China. Anteriormente, la capacidad de producción del isótopo silicio-28 se concentraba en un pequeño grupo de empresas extranjeras con cadenas de suministro vinculadas a Rusia, Europa y Estados Unidos.
Si bien el silicio estándar es la base de los teléfonos inteligentes y los chips de computadora, las computadoras cuánticas requieren una variante excepcionalmente pura.
Las computadoras tradicionales procesan la información mediante bits estándar, representados como cero o uno. Las computadoras cuánticas, en cambio, utilizan cúbits, que pueden existir como cero y uno simultáneamente, lo que les permite realizar cálculos complejos a velocidades superiores a las de las supercomputadoras.
Sin embargo, los cúbits son notoriamente frágiles. En el silicio natural, la interferencia magnética —o «ruido»— distorsiona los cúbits, provocando que pierdan su estado cuántico y se pierdan datos.
En contraste, el silicio-28 es un isótopo estable. Al purificar esta variante, los científicos pueden crear un entorno «ultrasilencioso», lo que permite que los cúbits permanezcan estables durante períodos más prolongados, algo vital para la construcción de ordenadores cuánticos funcionales.

