La ITIF argumenta que las ventas regionales ayudan a financiar la I+D nacional y a bloquear a la competencia local, al tiempo que advierte que una salida total sería un golpe autoinfligido al liderazgo en innovación.
Según un centro de estudios de políticas con sede en Washington, las empresas tecnológicas estadounidenses deberían permanecer en China, a pesar de la persistente presión política para su salida, para capitalizar el potencial de ingresos y frenar la competencia local mientras monitorean las tendencias de consumo.
Las ventas generadas por las empresas estadounidenses en China pueden reinvertirse en investigación y desarrollo en Estados Unidos, lo que ayuda a «mantener el liderazgo en innovación de EE.UU.», afirma la Fundación para la Tecnología de la Información y la Innovación (ITIF) en un nuevo informe.
“El debate sobre obligar a las empresas a abandonar el mercado chino es una reacción exagerada que no tiene en cuenta cómo la presencia de empresas estadounidenses en China beneficia los intereses nacionales de Estados Unidos”, afirmó Rodrigo Balbontin, autor del ITIF, en el informe titulado “Las empresas tecnológicas estadounidenses deberían seguir operando en China”.
“Tener presencia en el mercado chino es valioso porque ayuda a las empresas estadounidenses a aumentar sus ingresos y ganar cuota de mercado, que de otro modo irían a parar a las empresas chinas”, añadió Balbontin.
Según el informe, publicado el lunes, la segunda economía más grande del mundo también funciona como un punto estratégico de observación donde las empresas estadounidenses pueden estar al tanto de las tendencias de consumo, los cambios tecnológicos, la competencia y el talento.
“Existe un efecto de transferencia tecnológica inversa: las inversiones extranjeras de empresas estadounidenses que operan en mercados locales benefician al país donde la empresa tiene su sede, y el aprendizaje puede transferirse de vuelta a Estados Unidos”, señaló el ITIF.

