Los fabricantes extranjeros de routers que busquen la aprobación condicional deberán revelar detalles como su estructura corporativa e información sobre la cadena de suministro.
La medida de EE.UU. para prohibir la importación de nuevos routers de consumo fabricados en el extranjero busca presionar a los fabricantes chinos para que relocalicen parte de su cadena de producción, aunque esto será un desafío dada la limitada capacidad de fabricación en EE.UU., según los analistas.
La Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU. (FCC) anunció el lunes que había actualizado su Lista de Dispositivos Prohibidos para incluir los routers de consumo fabricados en el extranjero, citando la preocupación de que estos dispositivos pudieran «representar riesgos inaceptables para la seguridad nacional de Estados Unidos o la seguridad de los ciudadanos estadounidenses».
Su Lian Jye, analista jefe de la consultora de mercado Omdia, atribuyó la prohibición de la FCC a la creciente vigilancia de Washington en materia de seguridad nacional.
«Entre las principales preocupaciones se incluyen la posible explotación de botnets, las vulnerabilidades del firmware y la posible vulneración de la cadena de suministro», afirmó Su.
Si bien la FCC no mencionó países ni fabricantes de routers específicos en su comunicado del lunes, el Comité Selecto de la Cámara de Representantes de EE.UU. aplaudió la medida de la FCC y declaró en un comunicado que «los routers son fundamentales para mantenernos conectados y no podemos permitir que la tecnología china sea el centro de esa conectividad».
La prohibición se produjo después de que la FCC iniciara una investigación sobre el fabricante chino de routers TP-Link a finales de 2024 por preocupaciones relacionadas con ciberataques.

